Les voltes dels encants, Barcelona

Les voltes dels encants, BarcelonaArchivo

Historia

El legendario enclave gremial que salvaguarda la esencia medieval de Barcelona

Las Voltes dels Encants y dels Pintors son un conjunto porticado histórico de la ciudad condal, testimonio mercantil y gremial medieval catalogado

Las Voltes dels Encants y las Voltes dels Pintors conforman uno de los conjuntos urbanos y arquitectónicos más singulares, antiguos y arraigados del tejido histórico de Barcelona. Situadas en la banda de montaña de la actual calle del Consolat de Mar, junto a la histórica Llotja de Mar y en las inmediaciones del Pla de Palau, este paraje testifica la evolución mercantil, gremial y urbanística de la ciudad condal a lo largo de más de cinco siglos de actividad comercial ininterrumpida.

Orígenes medievales y toponimia histórica

El emplazamiento delimitado por la calle del Consolat de Mar posee una densa documentación histórica que se remonta a la baja Edad Media. Ya durante el siglo XIV, este sector aparecía registrado en los ordinarios y memoriales de la ciudad bajo diversas denominaciones gremiales y topográficas que reflejaban su naturaleza gremial y comercial, tales como Fusters o Boters (Carpinteros o Toneleros). Con la llegada del siglo XV, la zona empezó a conocerse de forma recurrente bajo el nombre de Voltes d'en Guaita.

Este entramado urbano respondía a la necesidad de proteger las transacciones comerciales de las inclemencias meteorológicas mediante el uso de soportales y estructuras porticadas. Las tipologías constructivas primitivas se estructuraban en base a pilares o pies derechos de piedra prismática destinados a sostienen un robusto entramado de vigas de madera.

En este sector los artesanos del gremio de pintores y los buhoneros, revendedores y mercaderes de objetos usados, los denominados históricamente como encants (rastro o mercadillo), establecieron sus puntos de parada y exposición de mercancías, aprovechando la intensa centralidad económica que representaba la proximidad con el puerto barcelonés y la Llotja de Mar, epicentro del comercio marítimo y mercantil catalán.

Configuración arquitectónica y transformaciones de los siglos XVIII y XIX

A pesar de que los edificios actuales que componen el perfil superior de las fincas no conservan estructuras domésticas anteriores al siglo XVIII debido a sucesivas renovaciones urbanas y demoliciones, en especial tras la apertura posterior de la Vía Layetana, que se llevó parte de la continuidad original hasta la calle de la Fruita, la planta baja y los soportes estructurales inferiores han preservado elementos de matriz medieval. El conjunto se divide formalmente en dos tramos diferenciados pero contiguos.

Las Voltes dels Encants ocupan el frente principal a lo largo de diversas numeraciones de la calle del Consolat de Mar, con fincas tan representativas como los números 15, 17, 19, 21, 23, 25, 27-29 y 31. Gran parte de las edificaciones actuales que se alzan sobre los porches corresponden a intervenciones y reconstrucciones acometidas a mediados y finales del siglo XIX. Los registros del archivo municipal de Barcelona documentan con precisión a los maestros de obras y arquitectos que proyectaron o reformaron estas fincas en el marco del crecimiento decimonónico.

Entre ellos destacan los proyectos del número 19, ejecutado por el maestro de obras Pau Jambrú i Badia en 1847; el número 23, proyectado por Joan Soler i Cortina en 1846; y el conjunto de los números 27-29, proyectado por Josep Buxareu i Gallart en 1861, cuya fachada ostenta de manera visible la fecha de 1874 flanqueada por las iniciales A. M., correspondientes al propietario original de la finca, Antoni Marquet. Estas estructuras se caracterizan formalmente por el despliegue de voltes bufadas en sus soportales inferiores.

Las Voltes dels Pintors constituyen el tramo más antiguo y conservado en ángulo recto que cierra el conjunto de los Encants en su aproximación directa hacia el Pla de Palau, abarcando las fincas números 33, 35 y 37-41, además de los arcos apuntados visibles en los números 43, 45 y 47. En este sector específico, los pilares de piedra y los restos de arcos y muros primitivos guardan una estratigrafía constructiva que entronca directamente con los siglos bajomedievales, albergando indicios materiales que se retrotraen hasta el siglo XV.

Dinámica comercial y el mercado de los encantes

Durante al menos tres centurias documentadas de forma rigurosa, con especial intensidad desde el siglo XVII y a lo largo de toda la centuria decimonónica, estos porches funcionaron como un bullicioso mercado de compraventa de ropa usada, almonedas y enseres de segunda mano. El trasiego humano en este punto era constante. Por allí pasaban marineros, mercaderes extranjeros llegados a la Llotja, artesanos locales y compradores de toda especie confluían bajo los arcos de Consolat de Mar.

La organización de los porches permitía que los tenderos desplegaran sus tenderetes de manera protegida. La compleja red de callejones colindantes, como las antiguas desembocaduras de las calles de les Panses, Trompetes y Orgues, conformaba un laberinto comercial donde la especialización gremial definía el paisaje urbano de la Barcelona preindustrial.

Evolución urbanística contemporánea y catalogación patrimonial

Con el transcurso del tiempo, los usos comerciales tradicionales experimentaron mutaciones drásticas. A medida que Barcelona acometía sus grandes reformas urbanísticas de finales del siglo XIX y principios del XX, incluyendo la reordenación del frente marítimo y la apertura de grandes vías de circulación, el mercado de los encantes original de esta zona fue perdiendo protagonismo, desplazándose de forma paulatina hacia otros enclaves de la ciudad, si bien el topónimo y la estructura física de los soportales han permanecido inalterados como un fósil urbano de gran valor histórico.

En la actualidad el conjunto se encuentra protegido e inventariado dentro del planeamiento urbanístico municipal como un bien con elementos de interés categoría C, mientras que varias de las fincas que lo integran poseen de forma individual la catalogación de Bienes Culturales de Interés Local (BCIL). A nivel morfológico, gran parte de los arcos históricos han quedado parcialmente integrados o modificados por la inserción de comercios contemporáneos, y algunos de sus tramos se encuentran cerrados o tabicados. La persistencia de los soportes pétreos originales en las Voltes dels Pintors y la pervivencia del trazado porticado en la calle del Consolat de Mar continúan atestiguando el pulso mercantil de la Barcelona gremial y portuaria de los siglos modernos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas