Vista del MSC Cruceros en el puerto de Barcelona, a 4 de julio de 2023, en Barcelona, Catalunya (España). El puerto de Barcelona es un puerto marítimo español, situado en el noreste de la península ibérica junto al mar Mediterráneo, encajado entre la desembocadura del río Llobregat y el barrio de La Barceloneta en la ciudad de Barcelona. 04 JULIO 2023;BARCELONA;CATALUNYA;PUERTO DE BARCELONA Lorena Sopêna / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 04/7/2023Europa Press

Cataluña

Medio centenar de empresas se rebelan contra la subida de la tasa a los cruceros en Barcelona

El sector denuncia una fiscalidad discriminatoria y alerta del perjuicio para 9.000 empleos en Cataluña

La política turística de Jaume Collboni ha abierto un nuevo frente con el tejido empresarial de Barcelona. Cerca de medio centenar de compañías vinculadas a los cruceros han unido fuerzas para rechazar la subida de la tasa turística a los pasajeros que hacen escala en la ciudad y denunciar que el Ayuntamiento utiliza la fiscalidad para reducir una actividad económica que genera miles de empleos. El recargo, actualmente de cinco euros, aumentará progresivamente hasta alcanzar los 24 euros en 2030.

El manifiesto, presentado en el Puerto de Barcelona, reúne a empresas de servicios portuarios, consignatarias, agencias de viajes, guías turísticos, hoteles, comercios, restaurantes y compañías de transporte. Todas ellas cuestionan que el consistorio cargue sobre una modalidad turística concreta el coste de gestionar los efectos del turismo, en lugar de abordar el problema desde una perspectiva global.

«Rechazamos la imposición de una tasa turística o de un recargo municipal desproporcionado que discrimina a una modalidad concreta de turismo frente al resto», sostienen los firmantes. Su protesta no se limita al importe del nuevo gravamen: también cuestionan que las decisiones municipales puedan acabar desplazando progresivamente una actividad que sostiene una amplia red de negocios locales.

La subida aprobada por el Ayuntamiento el pasado 25 de septiembre ha sido el detonante de un malestar que el sector llevaba tiempo expresando. Las empresas temen que la estrategia municipal comprometa la competitividad del puerto y perjudique a compañías que necesitan planificar su actividad con años de antelación.

Raquel López, representante de Intercruises Shoreside & Port Services, ha defendido que las empresas deben tener voz en las decisiones que afectan a su futuro. «Nuestra voz también se tiene que escuchar», ha reclamado durante la presentación del manifiesto. Los promotores aseguran que no pretenden limitarse a denunciar las medidas, sino participar en la búsqueda de alternativas para gestionar el turismo.

Collboni quiere reducir los cruceros de escala

El gobierno municipal no oculta que su objetivo es modificar el modelo de cruceros de Barcelona. Defiende, de hecho, que la ciudad apuesta por los buques que utilizan Barcelona como puerto base, es decir, aquellos que inician o terminan aquí sus itinerarios, frente a los que permanecen unas horas antes de continuar su viaje.

«Barcelona opta por un modelo crucerístico basado en el puerto base, no en el puerto de escala», ha asegurado José Antonio Donaire, comisionado de Turismo del Ayuntamiento, quien ha dejado claro que se buscan mecanismos para reducir al máximo el número de pasajeros de escala y mantener los cruceros que comienzan o finalizan su recorrido en la ciudad.

La declaración confirma que la subida de la tasa se enmarca en una estrategia deliberada para cambiar la composición del turismo de cruceros. El consistorio defiende ese objetivo como parte de su política turística, mientras que las empresas cuestionan que el instrumento elegido sea elevar la carga fiscal sobre una actividad determinada.

El sector advierte de que las consecuencias pueden ir más allá de las navieras. Según los datos aportados por los promotores del manifiesto, la actividad vinculada a los cruceros genera alrededor de 9.000 puestos de trabajo en Cataluña. «Detrás de cada crucero hay más que un barco», ha señalado Irina Solomatina, de BC Cruise Services, en referencia a los transportistas, guías, operadores portuarios y demás profesionales que dependen de esta actividad.

El Ayuntamiento asegura mantener conversaciones con los sectores afectados, pero la estrategia que defiende apunta a una reducción deliberada de los cruceristas que solo visitan Barcelona durante unas horas. Las empresas reclaman que esa transformación no se imponga mediante una fiscalidad que consideran desproporcionada y discriminatoria.

Las empresas reclaman seguridad jurídica

El manifiesto establece seis principios para abordar el futuro turístico de Barcelona. Entre ellos figuran que las decisiones se apoyen en datos objetivos, que se analicen de forma conjunta los efectos de las distintas modalidades turísticas y que exista una mayor colaboración entre las administraciones, la Autoridad Portuaria, las empresas, los trabajadores y la sociedad civil.

Los firmantes también exigen estabilidad regulatoria y seguridad jurídica para una actividad que organiza sus operaciones con años de antelación. A ello añaden una fiscalidad «justa, proporcionada y no discriminatoria» y medidas concretas para reducir el impacto ambiental del turismo.

Las compañías no niegan la necesidad de mejorar la gestión turística ni de reducir sus efectos negativos, pero rechazan que los cruceros de escala se conviertan en el principal objetivo de las restricciones municipales. A su juicio, la política de Collboni corre el riesgo de enfrentar a distintos sectores económicos sin evaluar suficientemente las consecuencias sobre el empleo y la actividad empresarial.

Con el recargo previsto de cinco a 24 euros hasta 2030, Barcelona elevará la tasa a estos pasajeros hasta el máximo permitido por la normativa catalana. El sector reclama que el futuro de los cruceros se decida mediante el diálogo y con una perspectiva a largo plazo.