Entrada del hospital Joan XXIII de Tarragona
Cataluña
El asesinato en el Joan XXIII reabre el debate sobre la seguridad en los hospitales catalanes: piden presencia permanente de los Mossos
El departamento de Salud anuncia una revisión de los protocolos y defiende mantener el acceso de los familiares a los pacientes
El asesinato a tiros de un paciente ingresado en el Hospital Joan XXIII de Tarragona ha puesto el foco en las medidas de seguridad de los centros sanitarios catalanes. La muerte se produjo este jueves de madrugada, cuando un hombre armado accedió a la planta donde estaba ingresada la víctima, herida previamente en un tiroteo en Salou. El autor todavía no ha sido detenido y los Mossos de Esquadra investigan cómo pudo entrar en las instalaciones.
El crimen ha provocado reacciones tanto desde el ámbito político como desde los representantes de los trabajadores sanitarios. La consejera de Salud, Olga Pané, ha anunciado que revisarán los protocolos de seguridad del hospital para determinar si es necesario introducir cambios. Sin embargo, ha descartado de entrada que la respuesta pase por imponer restricciones generalizadas a las visitas de familiares, al considerar que su presencia contribuye a la recuperación de los pacientes.
Pané ha calificado lo ocurrido de «inusual y extraordinario» y ha asegurado que el centro contaba con dos vigilantes de seguridad en el momento de los hechos. Ambos estaban atendiendo otro incidente, cuya posible relación con el asesinato todavía se investiga. La consejera ha defendido que esa dotación es suficiente para garantizar la seguridad del hospital, aunque ha admitido que será necesario analizar cómo pudo acceder el autor hasta la habitación.
Según ha explicado, la puerta principal permanece cerrada durante la noche, pero existen otros accesos y circuitos internos que deben seguir operativos para permitir el traslado de pacientes. La investigación policial deberá esclarecer por dónde entró el hombre y qué falló en el dispositivo de seguridad.
La víctima estaba ingresada tras resultar herida en un tiroteo ocurrido el 16 de octubre en Salou. Según fuentes próximas al caso, se le había retirado la vigilancia después de realizar las gestiones pertinentes en el marco de aquella investigación. Por el momento, no se ha producido ninguna detención.
CSIF reclama Mossos las 24 horas
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) considera que el asesinato vuelve a evidenciar la necesidad de reforzar la protección de los profesionales sanitarios. El sindicato reclama la presencia permanente de los Mossos de Esquadra, las 24 horas del día, en los hospitales, además de medidas de prevención más estrictas en los centros de atención primaria.
La organización recuerda que hace aproximadamente cinco meses una técnica en cuidados auxiliares de enfermería de un centro del Instituto Catalán de la Salud (ICS) sufrió una agresión de extrema gravedad en la que estuvo a punto de ser ahogada. Para CSIF, ambos episodios obligan a revisar los recursos disponibles y a actuar antes de que se produzcan nuevas situaciones de violencia.
El sindicato exige reforzar la vigilancia, revisar los protocolos de actuación ante amenazas y agresiones y evaluar los riesgos de seguridad en todos los centros del ICS. También reclama que se garantice la protección tanto del personal sanitario como del resto de trabajadores.
CSIF advierte de que los profesionales no pueden asumir como parte de su trabajo la posibilidad de sufrir agresiones y reclama a la Administración que convierta la seguridad laboral en una prioridad efectiva.
La revisión anunciada por Pané deberá encontrar un equilibrio entre la protección de pacientes y trabajadores y el mantenimiento de las visitas. La consejera ha insistido en que no son partidarios de levantar barreras generalizadas a los familiares, aunque ha asegurado que analizarán los protocolos tras el crimen.
La Generalitat sostiene que el suceso estuvo localizado en una planta y que no alteró la actividad asistencial. La mujer que acompañaba a la víctima no resultó herida, aunque recibió atención médica por el estado de angustia que sufrió tras presenciar los hechos. Los profesionales del turno de noche también tuvieron a su disposición apoyo psicológico del Sistema de Emergencias Médicas (SEM).
Por su parte, el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha pedido tranquilidad y ha recordado que el hospital ha continuado funcionando con normalidad. No obstante, ha reconocido la preocupación que genera un episodio de estas características, vinculado a unos hechos violentos ocurridos en un municipio cercano.
Este jueves, una decena de profesionales se ha concentrado a las puertas del Joan XXIII para guardar un minuto de silencio por la víctima. Mientras los Mossos tratan de reconstruir cómo se produjo el acceso del autor y esclarecer el crimen, el caso abre un debate sobre hasta qué punto los dispositivos de seguridad actuales pueden responder a episodios violentos dentro de un hospital.