El flamante candidato de Junts en Barcelona, Jordi MartíJunts

Cataluña

Junts busca cambiar de candidato en Barcelona y maniobra para apartar al ganador de sus primarias

La dirección de Puigdemont sigue sondeando a empresarios y dirigentes patronales para encontrar un perfil capaz de competir con Collboni

La batalla por la candidatura de Junts a la alcaldía de Barcelona está lejos de haber terminado. Aunque Jordi Martí Galbis ganó las primarias celebradas el pasado mes de junio y fue proclamado candidato para las municipales de 2027, la dirección del partido sigue buscando una alternativa. La cúpula de la formación que lidera Carles Puigdemont no considera que el actual líder municipal tenga suficiente tirón electoral para recuperar la alcaldía y aspira a encontrar un perfil externo con capacidad de movilizar al electorado barcelonés.

Según publica el diario digital Crónica Global, Junts continúa tanteando a empresarios y representantes de organizaciones patronales para intentar incorporar a alguien con suficiente notoriedad y capacidad de arrastre. El objetivo es repetir el resultado de 2023, cuando Xavier Trias consiguió situar a la formación posconvergente como primera fuerza en Barcelona. Por ahora, sin embargo, ninguno de los perfiles contactados ha aceptado el ofrecimiento. La dirección tampoco descarta apartar a Martí si aparece un aspirante que considere un auténtico «caballo ganador».

El pulso viene de lejos y tiene su origen en la retirada de Trias. El exalcalde ya había advertido de que no continuaría como concejal en la oposición si no conseguía gobernar, lo que obligó a Junts a empezar a buscar un relevo con tiempo suficiente para preparar las siguientes elecciones. La primera apuesta de la dirección fue encontrar una figura conocida, con experiencia y proyección pública, capaz de disputar la alcaldía a Jaume Collboni.

En aquella búsqueda aparecieron nombres de primer nivel, como el expresidente de la Generalitat Artur Mas o el empresario Tatxo Benet, fundador de Mediapro y presidente de Femcat. Ninguno quiso asumir el reto. Ante la falta de candidatos externos, la cúpula puso sus ojos en Josep Rius, diputado en el Parlament, portavoz de Junts y antiguo jefe de gabinete de Puigdemont durante su etapa al frente de la Generalitat. Un dirigente de máxima confianza del expresidente y con el que la dirección pretendía garantizar una candidatura de consenso.

Pero había un obstáculo: Jordi Martí Galbis no estaba dispuesto a renunciar a sus aspiraciones. Con una larga trayectoria en el Ayuntamiento de Barcelona, primero con Convergència y después con Junts, el concejal había expresado públicamente su voluntad de encabezar la lista y estaba dispuesto a acudir a unas primarias para conseguirlo. Rius, por su parte, solo contemplaba dar el paso si existía consenso y no tenía que enfrentarse directamente a quien era su jefe en el grupo municipal.

La dirección intentó entonces convencer a Martí para que se retirara. Según la información publicada, incluso le habría negociado salidas profesionales en empresas como Prosegur e Indra para que abandonara la política y despejara el camino a Rius. Pero el concejal rechazó las propuestas y mantuvo su candidatura. La presión no surtió efecto y Rius terminó anunciando públicamente que se apartaba de la carrera.

Con ese movimiento, Junts se quedó sin margen y tuvo que convocar unas primarias que acabaron convirtiéndose en un enfrentamiento entre Martí y otros tres aspirantes: la diputada en el Congreso Pilar Calvo, la diputada en el Parlament Glòria Freixa y el abogado Jaume Alonso-Cuevillas. Martí se impuso y obtuvo la designación como candidato, con el respaldo del propio Trias, que siempre ha defendido su continuidad al frente del proyecto municipal.

La victoria en las urnas internas, sin embargo, no ha cerrado la disputa. Aunque públicamente la dirección incorpora a Martí en los actos y convocatorias del partido en Barcelona y escenifica normalidad, los movimientos para encontrarle un sustituto continúan. El propio concejal había dejado abierta la posibilidad de dar un paso al lado si aparecía un candidato con posibilidades reales de ganar las elecciones, pero nunca aceptó que se le impusiera a Rius sin pasar por las primarias.

Plan B

Mientras tanto, Junts contempla una segunda vía por si no consigue convencer a ningún fichaje externo. El plan pasaría por situar a Rius en un puesto destacado de la lista y dejarle preparado para asumir el liderazgo municipal si los resultados electorales fueran malos y Martí decidiera dimitir. Una operación que tampoco está asegurada: no hay un criterio definido sobre qué resultado justificaría la salida del actual candidato y la decisión de abandonar el cargo correspondería exclusivamente a Martí.

De hecho, ambos ya han mantenido una primera conversación a iniciativa de Rius, que quería saber si Martí contaba con él para formar parte de la candidatura. El líder municipal todavía no ha tomado una decisión y su entorno recuerda que tradicionalmente es el candidato, y no la dirección del partido, quien confecciona las listas.

La situación deja a Junts ante una contradicción difícil de disimular: después de organizar unas primarias para resolver el liderazgo municipal, la dirección sigue buscando una fórmula para sustituir al ganador. Desde el entorno de Martí consideran inviable que prospere una maniobra para imponerle otro candidato, pero la cúpula de Puigdemont no parece dispuesta a dar por cerrada la cuestión. La carrera por Barcelona, por tanto, sigue abierta dentro de un partido que todavía no ha resuelto quién debe liderar su proyecto electoral en la capital catalana.