Niubó e Illa conversan en un aula, junto al director de Educación y Competencias de la OCDE, Andreas SchleicherEuropa Press

Cataluña

Illa obliga a los profesores a firmar un compromiso para impartir las clases en catalán

La Asamblea por una Escuela Bilingüe denuncia que se busca arrinconar todavía más el castellano en las aulas

No gobierna Jordi Pujol, ni Artur Mas, ni Quim Torra, ni Pere Aragonès. El presidente de la Generalitat es Salvador Illa, pero la política lingüística en las escuelas sigue el mismo camino que durante los anteriores ejecutivos nacionalistas. Así lo denuncia la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), que ha puesto el foco en un documento que el Departamento de Educación está entregando a los profesores para este curso y que les obliga a comprometerse por escrito a impartir las materias en la lengua establecida en el proyecto lingüístico de su centro.

El formulario, correspondiente a los datos anuales del centro, incluye una declaración específica que debe firmar cada docente: «El/la sotasignat/da declara que imparteix les matèries en la llengua que consta al Projecte Lingüístic de Centre» (El abajo firmante declara que imparte las materias en la lengua que consta en el Proyecto Lingüístico del Centro). Una exigencia que la AEB interpreta como un mecanismo para blindar el catalán como lengua vehicular y disuadir a los profesores de utilizar el castellano en las aulas.

La presidenta de la asociación, Ana Losada, considera que el ejecutivo socialista está dando continuidad a la estrategia de exclusión del español que, a su juicio, ha caracterizado la política educativa de los gobiernos nacionalistas. La diferencia, denuncia, es que ahora se pretende reforzar esa imposición mediante un compromiso individual y por escrito de los propios docentes.

La preocupación de la entidad no se limita a la lengua en la que se imparten las asignaturas. Losada advierte de que el documento también puede servir para presionar a los profesores y evitar que recurran al castellano como lengua de apoyo en materias no lingüísticas o que utilicen materiales didácticos en español. El objetivo sería impedir cualquier práctica que se aparte del modelo lingüístico establecido por el centro, incluso cuando el docente considere necesario utilizar las dos lenguas oficiales.

La AEB alerta, además, de las posibles consecuencias disciplinarias para quienes no sigan esas directrices. Según Losada, en Cataluña ya se están abriendo expedientes a profesores por utilizar el castellano, una situación que, sostiene, hasta la llegada de Illa se había quedado en amenazas. La declaración que ahora se incorpora a la documentación del curso supondría un paso más en esa dinámica de presión: dejar constancia firmada de que cada profesor conoce y se compromete a cumplir el proyecto lingüístico.

La asociación también advierte de que esta política no se limita a la escuela pública, sino que busca extenderse al ámbito de la concertada. Losada considera que la Generalitat pretende cerrar cualquier resquicio para que el castellano tenga presencia en la actividad docente, tanto en las explicaciones como en los recursos educativos.

La crítica de la presidenta de la AEB al actual gobierno catalán es especialmente contundente. Considera que Illa se ha convertido en «el mejor de los nacionalistas sin supuestamente ser nacionalista» y sostiene que sus decisiones en materia educativa y lingüística demuestran que el cambio de partido en el gobierno no ha supuesto una rectificación del modelo anterior.

La entidad ha resumido su denuncia con una referencia irónica al lema con el que Illa llegó a la Generalitat. «Se nota que ahora estamos bajo el Govern de tothom... no como antes», señala, en alusión a que sea precisamente un Ejecutivo del PSC el que mantenga la exigencia de que los profesores se comprometan a impartir las materias en la lengua fijada por el proyecto lingüístico.

El documento vuelve a poner sobre la mesa el conflicto por el modelo educativo catalán y el papel del castellano en las aulas. Para la AEB, el problema no es únicamente la prevalencia del catalán en los proyectos lingüísticos, sino que se utilicen mecanismos administrativos y disciplinarios para condicionar la actuación de los profesores y dificultar que el español tenga cabida en la enseñanza.