El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, y por el president de la genralitat de Cataluña, Salvador Illa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, y por el president de la genralitat de Cataluña, Salvador IllaEuropa Press

El laberinto catalán

La misteriosa e inexistente campaña del PSC

El PSC designó a Jordi Hereu, un candidato de perfil discreto, como cabeza de lista de las elecciones generales. Hereu substituye en lo alto de la papeleta socialista a Meritxell Batet. La expresidenta del Congreso se retiró sigilosamente de la política cuando Sánchez la sustituyó como tercera autoridad del estado en beneficio de la balear Francina Armengol. Con ese movimiento Sánchez buscada agradar a sus socios separatistas a los que acababa de conceder la posibilidad de hablar en catalán desde la tribuna del congreso.

Tanto ERC como Junts preferían para la presidencia de la Cámara Baja alguien que no fuera catalán para que no entrara en competencia con ellos y Armengol, conocida por su pancatalanismo, ya que era una figura perfecta por su servilismo contrastado con el separatismo catalán.

El silencio de Batet fue premiado y actualmente ocupa cargos muy bien remunerados en el consejo de Ebro Foods y de Sateliot, ambas empresas tienen participación de la SEPI, y preside la Fundación Avanza, el think tank del PSOE.

Hereu, actual ministro de industria y ex alcalde de Barcelona (2006-2011), tiene ante sí una campaña con el difícil reto de mantener los 19 escaños logrados por el PSC en Cataluña en las elecciones generales de 2023. Hasta ahora su estrategia ha sido el pasar desapercibido ante la oleada de problemas que azotan a su partido.

La catástrofe ferroviaria de Urda se mezcla en Cataluña con el desastroso funcionamiento de Cercanías. A esta situación se unen convocatorias de huelga de profesores de la enseñanza pública y médicos a lo largo de noviembre. Para rematar la compleja situación de los socialistas catalanes, el jefe de gabinete de Illa ha dimitido entre acusaciones de corrupción. El Periódico de Cataluña publicó unos mensajes del ex jefe de gabinete en su etapa como alcalde de Esparraguera en los que indica a un licitante: «Hemos escrito las bases pensando en vosotros». Los responsables de la campaña socialista creen que agitar las aguas con actos masivos puede atraer manifestaciones a las puertas de sus mítines y hasta ahora han adoptado un perfil bajo.

Además, la crisis derivada de la dimisión de Rivas como persona de máxima confianza de Illa aún colea la de Montse Mínguez por el escándalo de la doble moral de ser pareja de un gran tenedor mientras se activaba una campaña liderada por la propia Mínguez, como portavoz del PSOE, contra los propietarios de pisos. La salida de Mínguez, forzada por Sánchez, ha dejado tocado el PSC en Lérida donde Mínguez ya estaba previamente contestada por los cuadros locales. Las encuestas auguran a los de Illa la pérdida de uno de los dos escaños con los que cuentan actualmente. ERC y el PP se pelean por lograr ese diputado.

En Gerona y en Tarragona las cosas pintan algo mejor para los socialistas dado que las encuestas señalan que retendrán los dos diputados con los que cuentan en ambas provincias. El dolor de cabeza socialista en esas circunscripciones viene de los malos resultados que se prevén para su socio en el Consejo de Ministros. Las candidaturas lideradas por la ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pueden perder el escaño que ocupan actualmente tanto en Tarragona como en Gerona. En el caso de Tarragona, el diputado recaería en VOX y en el caso de Gerona, al igual que en Lérida se lo disputan PP y ERC. En esta provincia, la decisión de Silvia Orriols de no concurrir a las elecciones del 29 de noviembre abre la puerta a que Vox obtenga un escaño.

Donde Hereu se juega más es en Barcelona. En julio de 2023 los socialistas lograron una victoria holgadísima con 13 escaños por cinco de los Comunes, ahora Frente Amplio, y otros cinco del PP. Desde entonces, las cosas han cambiado mucho y el aún ministro de Industria lucha por no perder escaños. Las encuestas apuntan a una caída de entre uno y dos diputados. Todo ello a pesar de que Colau pierde otros dos escaños. En el bloque gubernamental solo la lista de Rufián parece aguantar (e incluso mejorar) resultados dado que podría pasar de sus cuatro escaños actuales hasta seis, pero ese aumento lo iguala Vox, que puede doblar sus diputados en Barcelona al pasar de dos a cuatro.

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