Uno de los trabajos más destacados ha sido la restauración del retablo mayor, que presentaba un exceso de polvo, humedades y desprendimiento de pintura, según señalan desde el Arzobispado. Pese a todo, el arquitecto que ha dirigido la restauración, Joan Claudi Minguell, destacaba que se trata de la iglesia barroca «mejor conservada» de Barcelona.