Fotografía del Lago de la Creueta del coll, en Barcelona
Verano en Barcelona
Esta es la piscina municipal más barata de Barcelona (y en realidad no es una piscina)
El distrito de Gràcia reabre su peculiar lago artificial, que destaca como la opción de baño público más económica de la ciudad
Mientras los termómetros suben y Barcelona busca refugios contra el calor, el distrito de Gràcia ha vuelto a activar su particular as en la manga: un lago artificial que rompe todos los esquemas de lo que tradicionalmente entendemos por piscina municipal.
Ubicado en el Parc de la Creueta del Coll, este espacio acuático que simula un entorno natural ha echado a andar una temporada más, según informa betevé. Su gran ventaja no está solo en ofrecer una experiencia diferente, sino en mantener unas tarifas que desafían la realidad económica actual de la ciudad condal.
Cuando el precio sí importa
En una Barcelona donde los costes no paran de crecer, este rincón de Gràcia mantiene su filosofía de accesibilidad. Aunque el ticket de entrada ha experimentado un pequeño incremento hasta los 2,75 euros, sigue ostentando el récord de ser la instalación pública de baño más barata que ofrece el consistorio barcelonés.
La política de precios muestra un claro enfoque social: quienes forman parte de familias numerosas o monoparentales solo desembolsan 1,27 euros, mientras que los más pequeños (menores de 12 meses) y las personas mayores de 65 años con Targeta Rosa no pagan absolutamente nada. Los usuarios frecuentes pueden optar por un paquete de diez entradas que sale por poco más de 20 euros.
Más que una simple piscina
La realidad es que llamar «piscina» a este espacio sería inexacto. Se trata de una superficie acuática de más de 2.000 metros cuadrados que no supera en ningún punto los 60 centímetros de profundidad, pensada especialmente para el disfrute familiar y la seguridad de los más pequeños.
Tras dos años marcados por la sequía, el entorno ha sido renovado con césped fresco y una mayor dotación de hamacas. Las instalaciones mantienen los vestuarios y aseos inclusivos que se incorporaron en la edición anterior, consolidando su apuesta por la accesibilidad universal.
Cómo funciona el acceso
El recinto, que puede acoger hasta 800 personas de forma simultánea, opera con horarios diferenciados: entre semana abre de 9:30 a 19:30, mientras que los fines de semana extiende hasta las ocho de la tarde. Betevé explica que existen dos modalidades para conseguir entrada: adquirirla directamente en las taquillas o reservarla con antelación a través de la plataforma digital del Eixample.
Los responsables del espacio han establecido normas específicas para garantizar tanto la seguridad como la convivencia. Los menores de 14 años requieren supervisión adulta, y existe un sistema de salidas temporales de 15 minutos para quienes necesiten abandonar brevemente las instalaciones.
Precauciones necesarias
La experiencia de temporadas anteriores ha llevado a reforzar ciertas recomendaciones de seguridad. El fondo irregular del lago ha provocado en el pasado algunos cortes en los pies de los bañistas, por lo que el uso de calzado acuático se ha convertido en prácticamente obligatorio.
El reglamento prohíbe una serie de actividades: desde bañarse con la ropa habitual o usar gafas de cristal, hasta comer fuera de las zonas habilitadas, fumar, consumir alcohol o realizar saltos. Los vehículos de dos ruedas y las mascotas (salvo perros guía) tampoco tienen cabida en este espacio.
Para mayor comodidad, el recinto ofrece alquiler de hamacas con tarifas que van desde menos de 2 euros por medio día hasta poco más de 3 euros por jornada completa.
Este peculiar lago barcelonés demuestra que la ciudad aún conserva espacios donde el ocio estival no tiene por qué suponer un desembolso importante, ofreciendo una alternativa refrescante que combina originalidad, accesibilidad económica y un entorno único en pleno corazón urbano.