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Los enanos y los cabezudos de Terrassa (Barcelona) no bailarán en la fiesta mayor para no «legitimar» a Vox

El grupo scout rechaza participar en la Festa Major alegando incompatibilidad con la presencia de concejales de Vox

La tradicional Festa Major de Terrassa se verá privada este año de uno de sus espectáculos más emblemáticos, así lo explica el digital MónTerrassa. Los históricos Nans i Capgrossos, figuras gigantescas que forman parte del patrimonio cultural catalán, no participarán en el tradicional ball de plaça debido a la negativa de sus responsables a compartir escenario con representantes electos del Ayuntamiento.

El Agrupament Escolta i Guia Torrent de les Bruixes, organización juvenil encargada de la gestión de estas figuras tradicionales, ha decidido boicotear el evento alegando su oposición a la presencia de los tres concejales de Vox en la celebración municipal. Una decisión que priva a los ciudadanos de Terrassa de una tradición centenaria por motivos de confrontación política.

Dos años de tensiones institucionales

El conflicto se arrastra desde 2023, cuando el colectivo scout comenzó a solicitar al Ayuntamiento que excluyera a los representantes de Vox de los actos de cultura popular. Durante estos dos años, el gobierno municipal ha mantenido su posición de incluir a todos los concejales electos democráticamente en los eventos oficiales, independientemente de su filiación política.

Según fuentes municipales, el Ayuntamiento ha intentado mediar en la situación, pero se ha encontrado con la inflexibilidad del grupo organizador. Los jóvenes scouts mantienen que no pueden participar en eventos donde estén presentes los ediles de la formación de Santiago Abascal, una postura que consideran irrenunciable.

Amenazas de pérdida de privilegios

Los responsables del cau denuncian que el Ayuntamiento les habría advertido sobre las consecuencias de su negativa, incluyendo la posible pérdida del derecho a gestionar las figuras tradicionales en próximas ediciones. Una medida que interpretan como presión institucional, aunque desde el consistorio se defiende como una consecuencia lógica del incumplimiento de sus obligaciones.

La situación evidencia el choque entre la responsabilidad de gestionar patrimonio cultural público y las convicciones políticas privadas de quienes lo custodian. Los Nans i Capgrossos, financiados y respaldados por el Ayuntamiento, se han convertido en rehenes de una disputa ideológica que trasciende su valor cultural.

Polarización en las fiestas populares

El caso refleja cómo la polarización política ha penetrado incluso en las manifestaciones culturales más tradicionales. Lo que durante décadas fue un elemento de cohesión social se ha transformado en motivo de división, afectando directamente a los ciudadanos que esperan disfrutar de sus fiestas patronales.

La decisión del grupo scout tiene consecuencias directas para los vecinos de Terrassa, especialmente para las familias que año tras año acuden a presenciar el espectáculo de los gigantes. Los niños, principales destinatarios de esta tradición lúdica, se ven privados de un elemento central de sus fiestas por una confrontación que les resulta ajena.

El próximo domingo está prevista una concentración de protesta en la Plaça Vella, con el respaldo de organizaciones de izquierda radical como Arran. Un acto que confirma la politización de un conflicto que originalmente debería centrarse en la preservación del patrimonio cultural local.