Manifestación de Plataforma per la Llengua en Valencia, el pasado octubre
Los nacionalistas ponen en la diana a un ayuntamiento del PP por «frenar» la imposición del catalán
Plataforma per la Llengua acusa al gobierno local de «frenar» sus exigencias de catalanización forzosa
Los grupos nacionalistas han puesto en el punto de mira al ayuntamiento de Castelldefels, gobernado por el PP y SOM Castelldefels, acusándolo de obstaculizar sus planes de imposición del catalán en la vida municipal. Plataforma per la Llengua lidera la ofensiva contra un consistorio que se niega a ceder ante las presiones catalanistas.
La polémica del cine: una persona frente al rodillo nacionalista
El conflicto estalló cuando el ayuntamiento atendió la petición de un ciudadano que solicitó ver una película en castellano durante el ciclo de cine de verano. Los activistas, que habían conseguido imponer en 2021 la proyección de films en catalán tras años de presiones, consideran «intolerable» que se respete la voluntad de los vecinos que prefieren el castellano.
De siete películas programadas, seis ya estaban en castellano y una en catalán. Cuando esta última se cambió por petición ciudadana, los nacionalistas lo interpretaron como un «ataque» a sus derechos, ignorando que se trataba de atender a la demanda real de los espectadores.
Exigencias desproporcionadas en todos los frentes
Los activistas reclaman la catalanización total de la comunicación municipal, criticando que los políticos locales se dirijan a los ciudadanos en la lengua que estos mejor comprenden. Consideran «inadmisible» que los representantes electos utilicen el castellano en actos públicos, exigiendo una imposición lingüística que coarte la comunicación natural.
En cuanto a la señalización urbana, los grupos nacionalistas presionan para eliminar cualquier rastro de castellano de los edificios públicos, rechazando los argumentos económicos del consistorio para mantener la rotulación actual. Su objetivo es borrar la presencia visual del castellano del espacio público.
Deportes y sanidad: el afán controlador
Las instalaciones deportivas se han convertido en otro objetivo de los activistas, que pretenden imponer el catalán en actividades donde predomina naturalmente el castellano. Esta exigencia resulta especialmente problemática en escuelas deportivas donde participan jóvenes de diversas procedencias.
Aunque la sanidad no depende del ayuntamiento, los nacionalistas también presionan al consistorio para que intervenga en un ámbito que escapa a sus competencias, demostrando un afán de control total sobre el uso lingüístico.
El alcalde Manuel Reyes mantiene una posición firme ante estas presiones, defendiendo la libertad de elección lingüística frente a las imposiciones. Sus declaraciones pasadas sobre la obligatoriedad del catalán en las escuelas reflejan una visión crítica hacia la coerción lingüística que ahora los activistas pretenden extender al ámbito municipal.
El ayuntamiento de Castelldefels se ha convertido en un símbolo de resistencia frente al rodillo catalanista, priorizando la libertad de los ciudadanos sobre las exigencias de grupos de presión que pretenden imponer su agenda lingüística a toda costa.