El hostelero y tiktoker Abraham GaleraYouTube / Abrigaca2

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Un hostelero catalán estalla al recibir una inspección lingüística de la Generalitat: «No me gusta un pelo»

El empresario de Tordera lamenta la incomprensión y el 'hate' recibido en redes sociales

Abraham Galera es el propietario del Bar Danus de Tordera (Barcelona), que lleva 21 años abierto, y también se dedica a la creación de contenido en TikTok. Allí, bajo el nombre de @abrigaca, publica vídeos relatando el día a día de la hostelería desde la perspectiva de un pequeño empresario del sector.

Uno de estos vídeos, publicado en agosto, ironizaba sobre la obligación de tener menús en catalán, lo que indignó a muchos usuarios de la red social y propició que alguno le denunciase anónimamente a la Agencia Catalana de Consumo (ACC).

Galera, que cuenta con más de 881.500 seguidores en TikTok, borró aquel vídeo tras la polémica, pero esta semana ha publicado uno nuevo informando a sus seguidores de que le ha llegado la notificación electrónica del acta de la inspección que tuvo en su local tras la denuncia.

«Obligaciones lingüísticas»

A continuación, el empresario comparte el documento de la Generalitat de Cataluña, titulado «acta de obligaciones lingüística». La inspección se aseguró de que todos los trabajadores del Bar Danus entendieran y hablaran catalán, entre otras cosas. «Esta es la manera que tenemos de hacer las cosas por aquí», lamenta Galera, que asegura que en las más de dos décadas que lleva abierto el local «nunca» les había pasado esto.

Y sigue con sus reflexiones sobre la imposición lingüística: «Que te obliguen a tener una lengua en la que atender me parece algo muy antiguo», asegura, y lamenta que no puedas tener los menús solamente en español, «en un sitio que es privado, que abres tú con tu buena fe».

Galera se queja de la «potencia negativa» de las redes sociales –ya que la denuncia llegó a través de la polémica online– y concluye: «No me gusta un pelo que nos obliguen a un idioma o a otro, imperativamente, así que ahí dejo mi reflexión».

En otro vídeo, publicado posteriormente, lamenta el «hate» y la incomprensión: «Soy catalán, sé hablar la lengua y entiendo perfectamente a sus clientes, y no perdería a un cliente por no hablarle en catalán», explica. Y critica el gasto de recursos de enviar a un inspector: «¿De verdad movilizan a alguien hasta un restaurante porque han visto un vídeo que no les ha gustado de un camarero?».

Y no termina ahí la cosa: «El gasto de la gestión de alguien que ha decidido tener una tarde aburrida y poner una denuncia hacia mí y hacia mi restaurante por motivos totalmente infundamentados lo voy a pagar yo con mis impuestos», dice. Y lamenta que le están atacando online diciéndole «catalanófobo», «vete a tu país» o «no montes un bar en Cataluña». «Si entre los catalanes nos hablamos así entre nosotros, ¿qué no pensarán los de fuera?», concluye.