'Render' de la estrella navideña que decoró la plaza de Sant Jaume el año pasado
Polémica navideña
El Ayuntamiento de Barcelona insiste en su cruzada laicista: esta Navidad tampoco sacará el belén a la calle
El gobierno municipal apuesta por luces modernas en Sant Jaume mientras el pesebre crece en el patio interior, lejos de la mirada ciudadana
La capital catalana mantiene su pulso con la tradición. Por segundo año consecutivo, quienes paseen por la emblemática plaza Sant Jaume durante estas fiestas no encontrarán el clásico pesebre navideño. El gobierno de Barcelona ha confirmado que repetirá la estrategia de 2024: el nacimiento quedará recluido en el patio del consistorio, mientras el espacio público se integra en el circuito de iluminación decorativa urbana.
Xavier Marcé, responsable municipal de Cultura, defendió este martes la decisión argumentando que ubicar el belén en el interior del edificio «le hace más justicia». Como novedad, prometió que la representación será considerablemente más grande que la del año anterior, elaborada nuevamente por la Asociación de Pessebristes de Barcelona. Sin embargo, evitó precisar qué instalación lucirá en la plaza, limitándose a anticipar que formará parte del despliegue lumínico general de la ciudad.
Una estrella que eclipsó al belén
La polémica no es nueva, pero cada diciembre cobra intensidad. En 2024, Sant Jaume lució una gran estrella luminosa inspirada en la que corona una de las torres de Gaudí en la Sagrada Família. La pieza se convirtió en el rincón más fotografiado del centro barcelonés, marcando un giro estético que consolida la apuesta municipal por propuestas contemporáneas frente a símbolos religiosos explícitos.
Esta línea ha generado fricciones políticas constantes. El Partido Popular volvió a exigir en comisión que se restaure el pesebre exterior, calificándolo de «símbolo identitario que merece respeto». Por su parte, Vox solicitó que las decoraciones navideñas reflejen «la tradición y cultura cristiana» de la ciudad. Marcé rechazó ambas peticiones, insistiendo en que el gobierno busca «repensar y actualizar» las celebraciones.
Más presupuesto, más kilómetros, menos símbolos religiosos
Paradójicamente, mientras el belén desaparece del espacio público, Barcelona incrementa su inversión en Navidad. El presupuesto para iluminación alcanza los 3,8 millones de euros —un incremento del 15 %—, que permitirá decorar 126 kilómetros de calles, extendiendo la cobertura a todos los distritos.
El encendido oficial se adelanta al 22 de noviembre, un sábado, debido a compromisos del alcalde en México, donde Barcelona será ciudad invitada en la Feria del Libro de Guadalajara. Las luces se activarán diariamente desde las 17:30 hasta el 6 de enero, con horarios ampliados en fines de semana. El Ayuntamiento subraya que el consumo energético será «residual» gracias a tecnología LED.