Luces de Navidad en Barcelona, en una imagen de archivoEuropa Press

Un barrio de Barcelona no quita las luces de Navidad porque no se garantiza la seguridad sin ellas

Barcelona mantendrá las luces de Navidad en el Gótico ante la inseguridad que denuncian vecinos y oposición

El Ayuntamiento de Barcelona conservará parte del alumbrado navideño en varias callejuelas de Ciutat Vella, especialmente en el Gòtic y el Born, con el argumento de mejorar la iluminación y reducir la sensación de inseguridad en la zona, según ha informado La Vanguardia. La medida, impulsada por el gobierno del socialista Jaume Collboni, ha desatado críticas de Vox, que denuncia que el consistorio reconoce así que no puede garantizar la seguridad sin recurrir a unas guirnaldas luminosas.

El gobierno municipal prevé mantener durante los meses de invierno buena parte de las guirnaldas instaladas estas Navidades en las calles más estrechas del Gòtic y de los barrios de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera, con una duración aproximada desde finales de octubre hasta finales de marzo. El Ayuntamiento sostiene que esta iniciativa persigue una doble finalidad: reforzar la sensación de seguridad y dinamizar la actividad comercial, cultural y social de estos barrios del casco antiguo, donde comerciantes y vecinos alertan desde hace tiempo de la presencia de carteristas y robos al descuido en rincones oscuros.

La propia justificación municipal admite que determinados rincones de postal de Ciutat Vella se han convertido en escondites para repartirse botines o deshacerse de pruebas tras robos, y que una iluminación adicional puede servir como respuesta «efectiva y económica» para disuadir estas prácticas. Comerciantes del Born y del Gòtic recuerdan que hace años comenzaron a colgar guirnaldas por su cuenta para evitar que sus calles quedaran tenebrosas, con la intención de atraer paseantes y reducir el miedo a transitar por esos viales al caer la noche.

La decisión ha encendido las críticas de Vox, que ve en esta medida la confirmación de un problema de seguridad que Barcelona no logra atajar por la vía policial y judicial. Dirigentes del partido han calificado de «ocurrencia» que se pretenda combatir la inseguridad «a golpe de luces», reclamando más efectivos policiales y una política firme frente a los delincuentes reincidentes, y advirtiendo de que el uso de guirnaldas como herramienta contra la criminalidad supone maquillar un problema estructural de orden público en el casco antiguo barcelonés.