Colegio Teresianas de Barcelonawikipedia - Carmine Russo

Historias de Barcelona

El edificio que Gaudí construyó en Barcelona «haciendo malabares»

Las Teresianas de Ganduxer, el austero «castillo» neogótico que el arquitecto levantó en Sarrià-Sant Gervasi ajustándose al voto de pobreza de la orden y que sigue siendo escuela católica

Antoni Gaudí firmó en el barrio barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi una de sus obras más sobrias y, a la vez, más audaces: el Colegio de las Teresianas, levantado entre 1888 y 1890 para acoger un colegio e internado femenino de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, obligado por el estricto presupuesto de una congregación que quería reflejar en piedra su voto de pobreza. El resultado fue un edificio neogótico de ladrillo, hoy Bien Cultural de Interés Nacional, donde el arquitecto hizo auténticos «malabares» estructurales con arcos parabólicos y patios de luz para lograr un espacio sólido, luminoso y al servicio de la educación católica.

El Colegio de las Teresianas se levanta en la calle Ganduxer, en la antigua localidad de Sant Gervasi de Cassoles, hoy integrada en Barcelona, en una parcela adquirida por la congregación para instalar allí su sede central y un centro educativo femenino con internado. El edificio, de planta rectangular con planta baja y tres pisos, presenta fachadas de piedra enmarcadas con hileras de ladrillo, coronadas por almenas, pináculos y símbolos religiosos que evocan un castillo neogótico sobrio, más pensado para la vida interior que para el lucimiento exterior.

Cuando Gaudí asumió la obra, solo se habían ejecutado los cimientos de un proyecto previo que la congregación decidió abandonar, y el arquitecto rehizo la propuesta manteniendo el volumen pero cambiando por completo la solución arquitectónica. El fundador, san Enrique de Ossó, le reclamó ceñirse al presupuesto en coherencia con el voto de pobreza, hasta el punto de que la tradición recoge la respuesta irónica del arquitecto: «Cada cual a lo suyo, mosén Enrique; yo, a hacer casas, usted a hacer misas».

Malabares con ladrillo y luz

Condicionado por los recursos, Gaudí renunció a materiales nobles y se volcó en el ladrillo, la piedra triturada, el hierro forjado y la cerámica, demostrando que la verdadera riqueza podía estar en la estructura y la luz más que en el lujo. Optó por una organización interna de tres crujías longitudinales y dos grandes patios que permiten que la luz natural descienda desde el último piso hasta la planta baja, con aberturas que se reducen progresivamente y pasillos formados por una secuencia de arcos parabólicos altos y estrechos, tan bellos como eficientes.

Un símbolo de educación católica en Barcelona

Las fachadas muestran anagramas de Jesucristo, escudos carmelitas, cruces de cuatro brazos y referencias a Santa Teresa, subrayando el carácter espiritual del edificio y su identificación con la misión educativa de la congregación. En el interior se distribuyen aulas, despachos, comedor, celdas de religiosas, habitaciones de internas y espacios para ejercicios espirituales, reflejando un modelo de colegio donde la formación intelectual y la vida de fe se entienden como un mismo camino.

El Colegio de las Teresianas fue declarado monumento protegido a finales del siglo XX y forma parte hoy del catálogo oficial de bienes culturales de Cataluña, aunque no se puede visitar por dentro y solo se contempla desde la calle. El centro sigue funcionando como escuela teresiana concertada, desde infantil hasta bachillerato, y mantiene vivo el legado de Gaudí como arquitecto al servicio de la Iglesia y de la educación, en un oasis de verdor en pleno barrio alto de Barcelona.