Policías nacionales durante una operación desarrollada en Sevilla el pasado mes de octubreEuropa Press

Barcelona instala más cámaras en el centro para combatir la delincuencia: tendrá 500 en 2027

El Ayuntamiento de Jaume Collboni despliega videovigilancia en la Plaza Real y la avenida de la Catedral

La inseguridad sigue siendo la principal preocupación de los barceloneses y el Ayuntamiento ha decidido responder con un fuerte despliegue tecnológico en el corazón de la ciudad. El alcalde, Jaume Collboni, ha anunciado la instalación de 26 cámaras de videovigilancia en Ciutat Vella —20 en la Plaza Real y 6 en la avenida de la Catedral— como primera fase de un programa que contempla hasta 500 dispositivos en el plazo de dos años.

Inseguridad persistente y presión vecinal

Pese a que el consistorio insiste en que la delincuencia ha descendido alrededor de un 4%, la inseguridad continúa encabezando las preocupaciones de los vecinos y comerciantes de Barcelona. La ciudad registra de media 281 robos al día, una cifra que ilustra el peso de la multirreincidencia y el sentimiento de impunidad que denuncian residentes y sectores vinculados al turismo.

26 cámaras ahora, hasta 500 en dos años

Las nuevas cámaras se instalarán en dos de los puntos más sensibles de Ciutat Vella: la Plaza Real, junto a las Ramblas, y la avenida de la Catedral, zonas con gran afluencia turística y elevado número de hurtos y robos sin violencia. Estas 26 cámaras, cuya colocación está prevista que finalice en julio, forman parte de un plan más amplio que prevé 134 dispositivos a final de año y un total de 500 en el centro y otros espacios de la ciudad en los próximos dos años, según ha avanzado también la prensa local y el propio Ayuntamiento.

Collboni apela a «acabar con la impunidad»

En un mensaje difundido en redes sociales, Collboni ha defendido la videovigilancia como «tecnología de prevención rápida que acaba con la impunidad de los delincuentes», presentándola como una de las prioridades de su Gobierno para «recuperar la tranquilidad y la seguridad» en las calles. El tono, más contundente de lo habitual, marca un cierto giro respecto al discurso tradicional de sus socios de izquierdas, habitualmente más reticentes a medidas de control y orden público.

El Ayuntamiento asegura que todo el sistema de cámaras contará con la autorización de la Comisión de Control de Dispositivos de Videovigilancia y se ajustará a las garantías de protección de datos y derecho a la intimidad. Al mismo tiempo, el despliegue reabre el debate sobre el equilibrio entre libertad y seguridad en una Barcelona que busca contener la criminalidad sin renunciar a un modelo de ciudad abierta, pero donde crece la exigencia de firmeza frente al delito por parte de amplios sectores sociales.