Reducción de horas de Religión en las aulas
Cataluña ensaya una asignatura de cultura religiosa para atajar el «analfabetismo» en las aulas
La Generalitat pondrá en marcha el próximo curso una materia aconfesional de cultura religiosa en Primaria y ESO, a través de una prueba piloto en centros públicos, con el objetivo de mejorar el conocimiento del hecho religioso entre los alumnos y responder a una demanda planteada desde hace años por la Iglesia catalana y distintas confesiones
La Generalitat de Cataluña trabaja ya en la implantación de una nueva asignatura de cultura religiosa, de carácter no confesional, dirigida a alumnos de 5.º y 6.º de Primaria y de 3.º de ESO, que se empezará a probar el curso que viene en una selección de escuelas e institutos públicos. Según avanzó en exclusiva La Vanguardia, y confirmó después el Departamento de Justicia a El Debate, se trata de una prueba piloto que se prolongará durante tres años y que busca combatir el creciente «analfabetismo» religioso entre los jóvenes catalanes, muchos de los cuales desconocen incluso qué se celebra en Navidad o el origen cristiano de buena parte del calendario festivo y del patrimonio cultural.
Una prueba piloto en 24 centros y materia aconfesional
De acuerdo con la información publicada por La Vanguardia, el plan prevé que un total de 24 centros públicos de Primaria y Secundaria ofrezcan esta materia a partir del próximo curso, en el marco de las horas de gestión autónoma de los centros. En Primaria se impartirá en 5.º o 6.º, mientras que en la ESO se ofrecerá como optativa en 3.º, sin sustituir a la asignatura de Religión confesional, que seguirá siendo de elección voluntaria para las familias.
El director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas, explicó a La Vanguardia que la intención es dotar a los alumnos de un mínimo de cultura religiosa que les permita entender su entorno, desde el nombre de una calle dedicada a un santo hasta el significado de símbolos o prácticas de otras confesiones presentes en la sociedad catalana. «No poder reconocer el entorno y saber por qué tu calle se llama Sant Miquel, de qué confesión es una persona que lleva un turbante o qué es una ermita es analfabetismo», afirmó en ese diario, en referencia al diagnóstico que inspira la nueva materia.
Contenidos trabajados con las confesiones
Los contenidos de la asignatura se están diseñando en un grupo de trabajo que reúne a técnicos de los departamentos de Educación, Justicia y Calidad Democrática, junto a representantes de varias confesiones: católica, evangélica, judía y musulmana, entre otras. El objetivo oficial es que la materia sea aconfesional, centrada en el conocimiento del hecho religioso como realidad cultural, histórica y social, y no en la adhesión a una fe concreta.
El proyecto se presenta como un «paso adelante» en la dirección que las confesiones vienen reclamando desde hace años: que todos los alumnos, también quienes no eligen Religión, adquieran nociones básicas sobre las principales religiones y, muy especialmente, sobre las raíces cristianas de la cultura catalana. La iniciativa llega después de varios intentos anteriores de articular una materia de cultura religiosa para todo el alumnado, debatidos en la última década sin llegar a consolidarse.
La preocupación de la Iglesia catalana por el «analfabetismo religioso»
Los obispos de Cataluña, a través de la Conferencia Episcopal Tarraconense y del Secretariado Interdiocesano de Enseñanza de la Religión en Cataluña (SIERC), llevan tiempo alertando del deterioro de la cultura religiosa entre los jóvenes y reclamando una respuesta estructural en el ámbito educativo. Solo alrededor de un 15–18% de los alumnos de la escuela pública cursan hoy la asignatura de Religión, pese a que los centros están obligados a ofrecerla, lo que deja a la mayoría de estudiantes sin contacto alguno con contenidos religiosos durante toda la enseñanza obligatoria.
Un respaldo social amplio y una respuesta oficial prudente
Los impulsores de la asignatura señalan, apoyándose en los datos del Barómetre sobre religiosidad y gestión de la diversidad, que alrededor del 74% de la población catalana vería con buenos ojos la incorporación en el currículo de una materia sobre religiones del mundo y cultura religiosa. Esa encuesta se interpreta como un aval social a la idea de abordar el hecho religioso desde una perspectiva cultural y educativa, más allá de las opciones de conciencia de cada familia.
Consultado por este periódico, el Departamento de Justicia de la Generalitat se ha limitado a confirmar que la información es cierta, pero posponiendo cualquier concreción adicional sobre centros participantes, carga horaria o perfil del profesorado. La hoja de ruta definitiva dependerá de la evaluación de la prueba piloto, que deberá medir tanto el impacto en el aprendizaje de los alumnos como el grado de aceptación por parte de las familias y de la comunidad educativa.