Eva Rojas, en la ilustración de portada de 'Soy un ángel perdido', editado por Norma
Cómic
Jordi Lafebre vuelve con otro thriller de lujo en Barcelona: «Scorsese habla de Nueva York y yo, de mi ciudad»
El popular autor de cómic recupera a su personaje Eva Rojas en Soy un ángel perdido, que gira en torno al mundo del fútbol y los grupos neonazis
Si consideramos que el mundo del cómic español tiene estrellas, Jordi Lafebre sería, sin duda, una de ellas. El popular creador de la saga Los buenos veranos –junto al guionista Zidrou– o del álbum Carta blanca, que ganó el Premio Uderzo en 2021, regresa como autor completo en Soy un ángel perdido (Norma), secuela del celebrado Soy su silencio.
Lafebre recupera al elenco de su anterior obra, en particular a la protagonista –la peculiar psiquiatra Eva Rojas–, y lo sumerge en el mundillo del fútbol y los grupúsculos neonazis que florecen a la sombra del deporte rey. «Crecí viendo a Indiana Jones luchando contra los nazis: ese es mi contexto emocional, y como autor», reflexionaba el artista este jueves, durante la rueda de prensa de presentación del cómic, en Barcelona.
Portada de 'Soy un ángel perdido', de Jordi Lafebre
El dibujante y guionista ha lamentado que la lucha contra el fascismo «es, tristemente, un tema de actualidad», pero ha señalado que no era su intención hacer un cómic político, necesariamente. «Hay otros temas, como la presión inmobiliaria voraz o la salud mental, todo junto a una dimensión de humor, de comedia, a la que no quiero renunciar», reflexionaha Lafebre.
Un ‘thriller’ en Barcelona
Todos ellos son elementos que Lafebre –como buen chef– marida y equilibra en Soy un ángel perdido, que es, en realidad, un thriller criminal, con sus asesinatos y sus personajes poco recomendables. Uno, además, ambientado en Barcelona, la ciudad natal del autor: «Cuando hice el primero [Soy su silencio] tenía muy claro que quería hablar de salud mental y que quería hacer un thriller, un polar, en mi ciudad».
«Scorsese habla de Nueva York porque es de Nueva York, y yo soy de Sants, así que creo que es lo honesto, mi subsuelo creativo es este», ha señalado Lafebre. Con todo, reconoce que de cara al mercado internacional es una «suerte» ser de una ciudad «que le hace gracia a la gente de fuera». Sus dos últimas obras se han traducido ya a varios idiomas: Carta blanca se ha publicado en 15 países, y Soy su silencio, «en siete u ocho».
Lafebre rememora la «memoria sentimental» que impregna su visión de Barcelona, pero no se considera un nostálgico: «Eva Rojas es un personaje moderno, que se dirige a una audiencia moderna». También ha celebrado la «enorme tradición literaria» de Barcelona, con nombres como Manuel Vázquez Montalbán o Eduardo Mendoza: «Es un honor y un placer enmarcarme en ella, aunque sea una gota de agua», dice.
Guión y dibujo
Todo ello encuentra acomodo en la obra, la tercera que Lafebre afronta en la doble faceta de guionista y dibujante. Como autor de la trama, que añade varias capas de profundidad a la primera entrega, el catalán apunta que su trabajo ha sido «destilar» y equilibrar los diversos elementos de la historia.
Viñetas de 'Soy un ángel perdido', de Jordi Lafebre
Como dibujante, Lafebre reconoce que hay «una búsqueda gráfica evidente», y que sus inquietudes como ilustrador siguen vivas. «Hay cosas que están por puro placer de dibujar, me doy permiso para dibujar como creo conveniente, porque creo que es importante que sea divertido», señala.
También está inmerso en un proceso de aprendizaje de nuevas tecnologías y programas, como Blender. «En el cómic nos da vergüenza admitir que usamos la tecnología, al contrario que en el cine», reflexiona, aunque apunta una línea roja: «En mi obra no hay ni un gramo de inteligencia artificial (IA), la detesto profundamente».