Fachada del Tribunal Supremo, en una imagen de archivoEuropa Press

El Supremo ratifica la pena máxima para el hombre que mató en su casa a una pareja de ancianos en Barcelona

El tribunal ha ratificado las dos penas de prisión permanente revisable para el asesino de dos personas mayores en 2019 para encubrir que les había estafado y robado

El Tribunal Supremo ha ratificado las dos penas de prisión permanente revisable impuestas a un hombre que asesinó a una pareja de ancianos en un piso de Barcelona en 2019 con el objetivo de encubrir que les había estafado y robado tanto dinero como joyas.

A través de una sentencia, recogida por Europa Press, los magistrados desestiman el recurso del hombre, que también fue condenado por la Audiencia Provincial de Barcelona por un delito continuado de estafa y a indemnizar a familiares de las víctimas con un total de 250.000 euros.

Les conoció como comercial

El hombre conoció al matrimonio cuando trabajaba como comercial en el sector de la venta de productos relacionados con la salud y el bienestar, principalmente enfocados a personas de la tercera edad, según la resolución.

Y en su recurso ante el Supremo alegó una interpretación extensiva de la alevosía y el ensañamiento, así como vulneración del principio de proporcionalidad en la fijación de la indemnización.

Los magistrados relatan que fue ganándose la confianza del matrimonio aprovechando sus circunstancias de necesidad de compañía y de fragilidad propia de la edad y situación médica.

«Y que sabiéndose descubierto» de la estafa, «consideró la posibilidad de causarles la muerte para ocultar tal hecho», accediendo al domicilio de ellos y apuñalando a cada uno reiteradas veces.

Ataque por sorpresa

El Supremo señala que «no tuvieron oportunidad de defensa eficaz frente a la referida agresión por cuanto no esperaban el ataque y se encontraban en su hogar y confiados por su relación previa». Al respecto, incide en sus edades, 84 y 83 años, y sus condiciones físicas, que en el caso de la mujer «padecía de una importante afectación de su movilidad».

«Y todo ello frente a una persona mucho más joven, sin presencia de nadie que pudiera auxiliarles, en ese espacio cerrado, por lo que pudo darles muerte a ambos con seguridad y sin riesgo para sí mismo», abunda.

Los magistrados recalcan que «se encontraban en la tranquilidad de su hogar y confiados por su relación previa, no tenían modo alguno de reaccionar frente a un ataque con arma blanca perpetrado por una persona mucho más joven y con mayor vigor físico, sin que además hubiera ninguna otra persona en ese espacio cerrado que pudiera presentarle auxilio».

Sobre la indemnización, consideran que las cantidades reclamadas por las acusaciones en concepto de daño moral «resultan justificadas y proporcionadas al daño causado».