Colocación del brazo superior de la cruz de la torre de Jesucristo, a 20 de febrero de 2026, en Barcelona, Catalluña (España).
Dentro de la cruz de la Sagrada Familia: un Cordero de Dios de vidrio y oro que no podrá visitarse hasta 2027
Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora, confirma que el mirador en la cruz no abrirá al público hasta 2027, mientras Endesa iluminará esta cima simbólica del templo gaudiniano
Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, anunció ayer que el mirador situado en el interior de la cruz que coronará la Torre de Jesús no abrirá al público hasta 2027, pese a su colocación prevista para junio de 2026 con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. En paralelo, la Fundación Endesa ha asumido la iluminación artística de esta cruz, la más alta del templo con 172,5 metros, garantizando un diseño eficiente que ahorrará un 38 % de energía. En su núcleo, brilla el Agnus Dei, escultura del italiano Andrea Mastrovito que evoca el sacrificio redentor de Cristo, tal como lo ideó Gaudí.
El anuncio de Camps sobre el acceso al mirador
Esteve Camps, al frente de la Junta Constructora desde hace años, explicó en su comparecencia que la cruz-mirador –de 17 metros de alto, 13,5 de ancho y 100 toneladas– se instalará en junio de 2026 para culminar los actos del centenario gaudiniano, pero el acceso público se retrasará hasta 2027 por exigencias de seguridad. Este espacio, con capacidad para once personas, ofrecerá vistas panorámicas únicas desde la torre central, completando el simbolismo del templo como techo del mundo. La decisión prioriza la integridad de los visitantes en una estructura tan singular.
La Fundación Endesa firmó el martes el acuerdo para iluminar la cruz, en un acto con el cardenal Joan Josep Omella, Xavier Martínez –director general de la Sagrada Familia– y directivos de la compañía. El proyecto empleará 24 haces de luz en los brazos de la cruz, la escalera interior y el hiperboloide del Agnus Dei, evitando 845 kg de CO2 anuales y reflejando la belleza divina que Gaudí buscaba en la luz. «La luz es el reflejo de lo divino», destacó Omella, vinculando esta iniciativa a la esencia espiritual del templo.
El Cordero de Dios, obra de Mastrovito
Andrea Mastrovito, ganador del concurso internacional de 2025, diseñó el Agnus Dei como un cordero de vidrio soplado y pan de oro en un hiperboloide luminoso que alude a la Trinidad y la Eucaristía. Concepción original de Gaudí en sus Álbumes del Templo, incluye la inscripción de Juan 1,29 y luz que desciende del cielo, simbolizando la resurrección. Visible por las ventanas de cerámica y vidrio de la cruz, resplandecerá de día con el sol y de noche con focos discretos, exaltando el mensaje provida y cristiano del conjunto.