Imágenes de la neutralización una célula de adoctrinamiento yihadista en ToledoGUARDIA CIVIL

Barcelona, epicentro yihadista de España: concentra 1 de cada 4 operaciones contra el terrorismo islámico

En 2025, el anuario del OIET recoge que se practicaron 100 detenciones en 58 operaciones antiterroristas en España

La provincia de Barcelona lidera desde hace años las actuaciones antiterroristas frente al yihadismo y se consolida como el principal foco de la lucha policial en España, según los últimos datos oficiales y el Anuario del Terrorismo Yihadista 2025 del Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo.

Barcelona concentra una de cada tres operaciones antiyihadistas que se realizan en España, lo que en la práctica supone que una sola provincia agrupa cerca del 30% de las intervenciones policiales frente al terrorismo islámico en territorio nacional. Esta intensificación de la actividad responde a la persistencia de redes de radicalización y a la necesidad de vigilancia permanente en un contexto de amenaza sostenida, aunque contenida, según los analistas especializados.

Barcelona, nodo principal de la actividad antiyihadista

Los datos del Ministerio del Interior y del Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo sitúan a Barcelona y su provincia como el principal foco de la lucha contra el yihadismo en España. En lo que va de los últimos ejercicios analizados, aproximadamente una de cada tres operaciones contra el terrorismo yihadista se ha desarrollado en esta provincia, muy por encima de otros territorios como Madrid o Melilla.

En 2025, el anuario del OIET recoge que se practicaron 100 detenciones en 58 operaciones antiterroristas en España, uno de los niveles de actividad más altos desde los atentados del 11-M, con Barcelona y su entorno liderando tanto en número de intervenciones como de arrestados. Solo en esa provincia se llevaron a cabo 14 operaciones y 27 detenciones vinculadas al terrorismo yihadista, lo que consolida a la ciudad y su área metropolitana como epicentro operativo frente a esta amenaza

España ante un auge de operaciones y detenciones

El incremento de la presión policial no es un fenómeno aislado de Cataluña, sino parte de una tendencia nacional de refuerzo de la lucha contra el terrorismo de etiología yihadista. España cerró 2025 con 100 detenidos por su supuesta vinculación con el yihadismo, un 23,4% más que el año anterior, y con el segundo registro más elevado de detenciones desde 2004.

El Ministerio del Interior sitúa ya en 1.216 los detenidos por terrorismo yihadista desde el 11-M, fruto de 512 operaciones desarrolladas dentro del país, a las que se suman cerca de setenta actuaciones en el exterior. Este despliegue prolongado en el tiempo ha permitido desarticular células, frenar procesos de radicalización y evitar atentados de gran impacto, aunque los expertos advierten de que el riesgo de ataques de baja intensidad o cometidos por actores solitarios sigue siendo una preocupación central.

Un fenómeno global con casi 10.000 muertos en 2025

En el plano internacional, el terrorismo yihadista dejó en 2025 más de 9.000 muertos en algo más de 2.000 atentados repartidos por todo el mundo, con especial virulencia en África y Oriente Medio. El Sahel y África Occidental se consolidan como las regiones más inestables, con la actividad de filiales de Al Qaeda y del autodenominado Estado Islámico extendiéndose por Mali, Níger, Burkina Faso y otros países vecinos.

El Anuario del Terrorismo Yihadista 2025 describe un escenario de elevada violencia en estas zonas, mientras que en los países occidentales predomina un modelo de ataques de bajo impacto, a menudo protagonizados por individuos radicalizados sin conexión orgánica formal con grandes organizaciones. Esta combinación de atentados masivos en áreas de conflicto y agresiones de menor escala en ciudades europeas y norteamericanas obliga a los Estados a mantener una estrategia prolongada de prevención, inteligencia y cooperación internacional.

Radicalización, menores y uso intensivo de la tecnología

El informe del OIET sobre el caso español alerta de tendencias especialmente preocupantes, como el auge de la radicalización de menores a través de internet y redes sociales, así como la utilización sistemática de plataformas digitales, mensajería encriptada y contenidos de apariencia lúdica para difundir propaganda yihadista. Las fuerzas de seguridad han detectado canales que camuflan adoctrinamiento violento bajo vídeos de entrenamiento físico o defensa personal, con el objetivo de atraer a jóvenes y normalizar el discurso extremista.

Los expertos subrayan, además, que las organizaciones yihadistas no son ajenas a los avances tecnológicos y explotan desde hace años la innovación para mejorar su capacidad de captación, financiación y planificación de ataques. El uso de memes, estética de videojuegos y referencias a la cultura digital sirve para descontextualizar la violencia y presentarla como una forma de «empoderamiento» frente a una supuesta decadencia social, un relato que impacta de manera especial en sectores juveniles desarraigados.

El papel de las víctimas y la respuesta institucional

El Anuario del Terrorismo Yihadista 2025 insiste en la importancia de situar a las víctimas en el centro de las políticas de memoria, justicia y prevención, tanto a nivel internacional como en el caso español. Iniciativas como el programa «Memoria y prevención del terrorismo», impulsado por el Ministerio del Interior, han permitido que miles de alumnos escuchen directamente el testimonio de afectados por la violencia terrorista, reforzando la conciencia social frente al extremismo.

Los autores advierten, además, de la instrumentalización de conflictos como el de Gaza por parte de grupos yihadistas, que utilizan el sufrimiento de la población civil para justificar su narrativa violenta y legitimar nuevos atentados. Este uso propagandístico tiene un doble efecto negativo: alimenta la radicalización y, al mismo tiempo, invisibiliza a las víctimas de los propios atentados y de las acciones terroristas cometidas en nombre de esa causa.

En este contexto, Barcelona y el conjunto de España se mantienen en un marco de vigilancia reforzada, con las fuerzas de seguridad actuando de forma preventiva para contener una amenaza que, aunque no ha logrado reproducir en nuestro país atentados de gran escala desde hace años, sigue muy presente en el mapa del terrorismo internacional.