Campus de la UAB en la localidad barcelonesa de Cerdanyola del Vallès. UAB 26/5/2020UAB

Cataluña

La Universidad Autónoma de Barcelona cede espacios para un banquete de Ramadán pagado con dinero público

10.000 euros ha costado la convocatoria, que ha financiado el Instituto Catalán Internacional por la Paz

La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) no solo cedió aulas para un acto del Ramadán en su campus de Bellaterra. Eso ocurrió el pasado viernes. El evento, además, incluyó una oración colectiva, la lectura del Corán y separación por sexos, además de un servicio de cátering financiado con dinero público. 10.000 euros ha costado la convocatoria, que ha financiado el Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP).

Según explica el portal «percepcions.cat», la convocatoria partió del ICIP, organismo creado por el Parlamento de Cataluña en 2007 para promover la cultura de la paz. El proyecto aprobado, bajo el título «Menjar plegats: els iftars públics com a dispositius de pau quotidiana» (comer juntos: los iftars públicos como dispositivos de paz cotidiana), fue solicitado por la propia UAB y recibió íntegramente los 10.000 euros previstos en la convocatoria.

A las 17 de la tarde, los asistentes se concentraron en la Plaza Cívica para dirigirse a las aulas cedidas por la universidad. El acto comenzó con la intervención del imán Ahmed Bermejo, actualmente de gira por Cataluña participando en distintos iftars. Su figura no es neutra en el debate público, ni está exenta de polémica.

Ya fue objeto de una denuncia parlamentaria después de que la Generalitat lo contratara para formar a funcionarios de prisiones sobre el Ramadán. En aquella ocasión se cuestionaron sus colaboraciones con Islamic Relief Worldwide, ONG que en distintos países ha sido señalada por presuntos vínculos con la órbita ideológica de los Hermanos Musulmanes, en el punto de mira por sus vínculos con el yihadismo.

Tras el discurso, se leyeron pasajes del Corán y se realizó la llamada a la oración. El rezo se celebró en la plaza, de forma visible, y con separación por sexos: hombres a un lado, mujeres a otro. Después, los asistentes regresaron a las aulas para compartir el iftar, manteniendo también la disposición segregada en las mesas. Al finalizar la comida, volvieron a rezar en el interior.

Con unos 150 asistentes, la ayuda pública supone aproximadamente 66 euros por participante si se distribuye linealmente. Las bases del ICIP establecen que los proyectos financiados deben producir trabajos de investigación originales y limitan el gasto en material fungible, categoría en la que podría encajar el catering, al 10% de la subvención. No consta públicamente, por el momento, una memoria académica que detalle resultados ni un desglose económico.

Pero la controversia no gira solo en torno a la libertad religiosa, ni el financiación de este tipo de actos, sinó que el foco está en la neutralidad institucional. La universidad pública española se define como aconfesional. Permitir actos religiosos organizados por estudiantes no es nuevo; que la propia institución los impulse, solicite financiación pública y ceda espacios para rezos colectivos con segregación de género introduce una dimensión distinta.

Desde la asociación de estudiantes S’ha Acabat, lamentan que la UAB «no tenía suficiente con convertir el campus en un nido de separatistas y comunistas violentos: ahora también apuesta por islamizarlo». Recuerdan que desde órgano de gobierno de la universidad han vetado sistemáticamente sus actos, pero, en cambio, apuntan, «ceden espacios para rezar el Corán con un imán salafista y segregar por sexos».