Bloques de apartamentos en el Born, en BarcelonaJan Willem van Hofwegen / iStock

Vivienda

La oferta de alquiler en Barcelona ha caído un 90 % en los últimos cinco años

El portal inmobiliario Idealista alerta de que Barcelona ha perdido nueve de cada diez pisos de alquiler en cinco años, con precios disparados y un mercado ahogado por las restricciones y la inseguridad jurídica

La ciudad de Barcelona ha perdido en torno al 90 % de sus pisos en alquiler permanente en apenas un lustro, según los datos recopilados por el portal inmobiliario Idealista y difundidos este 24 de marzo. Esta contracción sitúa a la capital catalana como uno de los mercados más tensionados de España, con un nivel de anuncios disponible muy inferior al que había en 2020 y una demanda que no ha dejado de crecer.

Idealista explica que el ajuste ha sido especialmente intenso a partir de la pandemia, cuando se produjo un pico de oferta que ahora se ha evaporado, dejando a los inquilinos con muchas menos opciones reales donde escoger. Cinco años después, la fotografía del mercado es la de una ciudad donde encontrar un piso de alquiler estable se ha convertido en una carrera contrarreloj.

Alquiler más caro y más rápido

La reducción del parque de vivienda en alquiler ha ido de la mano de un encarecimiento muy acusado de las rentas en Barcelona, en línea con el aumento cercano al 40 % que el portal observa de media en España desde 2020. En la capital catalana, las fuentes del sector señalan incrementos aún mayores, con subidas acumuladas que superan el 60 % en algunos barrios en estos cinco años, lo que coloca el alquiler fuera del alcance de buena parte de las clases medias.

El tiempo que un anuncio permanece publicado se ha acortado de forma drástica, reflejo de una competencia feroz entre familias por cada piso que sale al mercado. Idealista apunta que, en el conjunto del país, la competencia por vivienda en alquiler ha crecido casi un 500 % desde 2020, y Barcelona figura entre las plazas donde este fenómeno se hace más evidente.

Impacto de los controles y la normativa catalana

Los analistas vinculan este desplome de la oferta con la acumulación de medidas intervencionistas sobre el mercado del alquiler en Cataluña, especialmente la declaración de zonas tensionadas y los topes a las rentas. Informes recientes de la Cámara de la Propiedad Urbana y de distintos portales ya advertían de una «espantada» de propietarios, que optan por retirar sus pisos del alquiler tradicional, destinarlos al alquiler de temporada o venderlos ante la inseguridad jurídica.

En Barcelona, la aplicación de la regulación del alquiler de temporada ha acelerado la caída de la oferta: en apenas unos meses, el stock comercial agregado de varias plataformas habría pasado de más de 17.000 viviendas a poco más de 12.000, una caída cercana al 27 % adicional sobre un mercado ya muy tensionado. La conclusión de los expertos consultados por Idealista es clara: allí donde se han impuesto controles de precios, la disponibilidad de alquiler permanente se ha desplomado a doble dígito.

El desplome de la oferta y la escalada de precios están obligando a muchas familias jóvenes y de renta media a abandonar la ciudad o a destinar una parte creciente de sus ingresos al pago del alquiler. Asociaciones de inquilinos y entidades del tercer sector alertan de que, en la práctica, acceder a una vivienda digna en Barcelona se ha convertido en una misión casi imposible sin salarios muy por encima de la media o sin combinar varios sueldos en el mismo hogar.