Los murales de la Capilla de San Miguel del Monasterio de PedralbesPere Vivas / Monasterio de Pedralbes

Cultura

Sensores y tecnología 3D: la nueva vida de la «pequeña Capilla Sixtina» oculta en un monasterio de Barcelona

Una exposición en el Monasterio de Pedralbes pondrá en valor las pinturas de la Capilla de San Miguel

Los muros del Real Monasterio de Santa María de Pedralbes llevan en pie 700 años, y para celebrarlo han organizado un programa conmemorativo que arrancará esta semana –aniversario de la fundación del monasterio por iniciativa de la reina Elisenda de Montcada– y se alargará hasta mayo de 2027.

Uno de los actos previstos es la exposición Tocar l’ànima («tocar el alma»), que busca poner en valor las pinturas murales de la Capilla de San Miguel, que los responsables del monasterio definieron como una «pequeña Capilla Sixtina» durante la presentación de los actos del séptimo centenario, hace unas semanas.

«Es una joya única preservada en el tiempo y que habla de la espiritualidad del momento, muy franciscana y emotiva», añadían. Según los organizadores de la muestra, el conjunto mural es «una obra clave, tanto por su singularidad como por su carácter innovador, que vincula Barcelona con las novedades técnicas y artísticas que aparecieron en las ciudades toscanas hacia el 1300».

Los murales de la capilla buscaban ayudar a la abadesa a meditar y participar de los gozos de la Virgen y la Pasión de Cristo, y fueron restaurados a conciencia, en un proceso que terminó en 2018. Tocar l’ànima, que se inaugurará este viernes, 27 de marzo, recoge los frutos de los trabajos de restauración.

Contexto y tecnología

El espacio museográfico consta de dos ámbitos. Por un lado, una exposición con elementos en vídeo e interactivos en la que se explica el contexto en el que nacieron estas pinturas, trazando los vínculos entre la Corona de Aragón, la ciudad de Barcelona, la expansión de la orden franciscana –las monjas de Pedralbes eran clarisas– y las tendencias culturales en la Europa del momento.

En segundo lugar se encuentra una sala «inmersiva e interactiva» que arranca con la proyección de un vídeo y continúa con una imagen en 3D del interior de la Capilla de San Miguel. Gracias a un sensor de movimiento, el visitante puede moverse por la recreación virtual usando las manos, y acercarse o alejarse a las pinturas para apreciar todos los detalles.

La Capilla de San Miguel fue concebida como el espacio devocional particular de la abadesa, que en aquel momento era Francesa ça Portella. En dos contratos, en 1343 y 1346, se encargó al pintor Ferrer Bassa que se encargase del arte. «Las pinturas constituyen el primer exponente en la Península de la pintura italiana del trecento», señalan desde el monasterio. La iconografía se inspira en las devociones marianas y representa la Pasión de Cristo, los gozos de la Virgen y varias figuras de santos.