Imagen de archivo de la Rambla de Barcelona
Barcelona declara la guerra a los plataneros: quiere eliminar la mitad en la próxima década
El Ayuntamiento de Barcelona acelera un plan para reducir en más de la mitad los plataneros de sus calles en una década, alegando motivos de seguridad, salud y sostenibilidad en el arbolado urbano
El Ayuntamiento de Barcelona, bajo el mandato de Jaume Collboni, ha puesto en marcha un plan de reconfiguración del arbolado urbano que afectará de forma directa al platanero, el árbol más icónico de la ciudad, presente en gran parte de sus grandes vías. Según el Plan Director de Arbolado, se prevé reducir en torno a un 56% los 43.722 plataneros que hoy pueblan el término municipal, de modo que su presencia pase del 27,45% actual al 12% en 2037.
Una estrategia de «diversificación» ecológica
El consistorio justifica esta medida en criterios de seguridad y sostenibilidad, alegando que la excesiva dependencia de una sola especie convierte al arbolado urbano en un sistema más vulnerable ante plagas o enfermedades. Según el propio Ayuntamiento, la «diversificación de las especies es esencial para evitar vulnerabilidades en el sistema verde» y garantizar un patrimonio arbóreo más resiliente a largo plazo. Con este objetivo, el Plan Director del Arbolado fija de antemano que ninguna especie de árbol pueda superar el 15% del total plantado en la ciudad en un plazo de diez años.
El platanero, presente ya en gran parte de avenidas como Diagonal, Meridiana o Balmes, representó en 2010 aproximadamente el 30% del arbolado barcelonés. Desde entonces se ha ido reduciendo progresivamente su peso, aunque solo en torno a un 8,5% en los últimos quince años, lo que ha llevado al gobierno de Collboni a endurecer la estrategia y acelerar el cambio de especie en la próxima década.
Malestar vecinal y la estampa de la ciudad
Aunque la Administración insiste en la necesidad técnica del cambio, la medida ha abierto un debate entre vecinos y colectivos ciudadanos, muchos de los cuales asocian al platanero a la estética y la identidad de las grandes vías de Barcelona. Junto a su valor paisajístico, el consistorio reconoce que la especie genera molestias puntuales, como la caída de frutos durante Sant Jordi y la abundancia de semillas y polvillo en determinadas épocas del año, motivo por el que se apuesta por sustituir parte de los ejemplares por especies más hipoalergénicas y adaptadas al clima.
Pese a todo, la retirada de más de la mitad de los plataneros deja en el aire cómo se compensará la pérdida de sombra y la modificación de la imagen urbana de algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad, sin que el equipo de Collboni haya ofrecido hasta ahora un plan detallado de compensación paisajística más allá de la promesa de mayor diversidad arbórea. En los próximos años, la contestación popular, la preservación de la estética tradicional y la salud del arbolado quedarán directamente ligadas a la forma en que el Ayuntamiento ejecute este ambicioso reajuste ecológico y estético de la Barcelona de las grandes vías.