Fachada de la Casa Batlló, en Barcelona
La Casa Batlló restaura su tercera planta, antigua vivienda familiar, para eventos privados y estancias puntuales
La tercera planta, que fue vivienda de los Batlló hasta 2019, se convierte en un espacio de 440 metros cuadrados destinado a eventos privados y estancias puntuales en pleno paseo de Gràcia
Tras cuatro años de trabajos y una inversión de cuatro millones de euros, la Casa Batlló ha recuperado los 440 metros cuadrados de su tercera planta, que siempre funcionó como vivienda, y los destina ahora al alquiler por horas o días para celebraciones, reuniones y la posibilidad de dormir en pleno paseo de Gràcia.
La Casa Batlló ha culminado la restauración de su tercera planta, un espacio que históricamente funcionó como vivienda y que se abre ahora como zona alquilable para experiencias privadas. Se trata de dos pisos que suman 440 metros cuadrados y que, tras una intervención iniciada en 2022, se han recuperado siguiendo la imagen que ofrecía el edificio en 1906, cuando Antoni Gaudí entregó la finca reformada.
Este tercer piso fue residencia de la familia Batlló y de sus descendientes durante más de un siglo. A partir de 1917 lo ocupó la hija mayor del matrimonio y, desde entonces, allí vivieron sus herederos hasta 2019, año en que falleció la última inquilina, Marimon Batlló. Mientras otras plantas del inmueble acogieron consultas médicas, un laboratorio de análisis, oficinas y la sede de Seguros Iberia, la tercera planta se mantuvo siempre como vivienda.
La restauración ha sido dirigida por el arquitecto jefe de la Casa Batlló, Xavier Villanueva, dentro del plan director que ya había permitido rehabilitar íntegramente la fachada posterior y el jardín privado de los Batlló. En esta intervención se ha llevado a cabo una labor de «arqueología doméstica», retirando sucesivas capas de reformas del siglo XXI, de los años noventa, ochenta, setenta, cincuenta y treinta hasta llegar a la capa original de 1906.
Los trabajos han permitido recuperar estucos, decoraciones murales, arrimaderos, carpinterías y manillas de puertas originales, así como pequeños detalles de diseño, como una manecilla con formas vegetales adaptada a la mano o sistemas de ganchos en los techos que servían para colgar cuadros, tapices o cortinas sin dañar las paredes. La distribución actual incluye salones, biblioteca, dormitorio, cocina, baños, un salón de té y una barra de cócteles, entre otros espacios.
El mobiliario original no se ha conservado y, en este caso, Gaudí no entregó el piso amueblado. Por ello, la Casa Batlló encargó el interiorismo a la diseñadora italiana Paola Navone, que ha equipado las estancias con muebles y luminarias contemporáneos, en diálogo con la arquitectura modernista del edificio. El conjunto combina la recuperación de elementos históricos con piezas actuales, e incorpora algunas réplicas de diseños de Gaudí, como sillas inspiradas en modelos del arquitecto.
La tercera planta no formará parte del itinerario visitable de la Casa Batlló incluido en la entrada estándar. Su uso se orienta al alquiler por horas o por días para encuentros privados: celebraciones familiares, reuniones de empresa, presentaciones o experiencias gastronómicas para grupos reducidos. Entre los espacios reservables figura un dormitorio, que permite pasar una noche en el edificio.
En cuanto a las tarifas, la Casa Batlló establece un precio mínimo de 200 euros por hora y por estancia. A través de la web de reservas es posible consultar ejemplos concretos: un estudio de 16 metros cuadrados, con capacidad para seis personas, se ofrece por 600 euros para dos horas en horario de mañana; el Salón Gaudí, de 47 metros cuadrados y aforo aproximado para 22 personas, se alquila por 700 euros para un almuerzo de dos horas. También se contempla la opción de contratar la planta completa, los 440 metros cuadrados, por jornadas enteras o periodos más prolongados, según el tipo de evento.