Celebración del 75º aniversario del Karmel, en 2018

Celebración del 75º aniversario del Karmel, en 2018Col·legi Mare de Déu del Carme

Cataluña

Novedades del caso del colegio de Terrassa acosado por ser ‘demasiado’ católico: la justicia le da la razón y sanciona a dos familias por difamación

Las familias anuncian que recurrirán ante la Audiencia de Barcelona

El conflicto abierto desde hace meses en el Colegio Mare de Déu del Carme de Terrassa (Barcelona), conocido popularmente como el Karmel, ha vivido esta semana un nuevo capítulo judicial. El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Terrassa ha dado la razón al centro educativo en la demanda presentada contra varias familias por mensajes difundidos en un grupo de WhatsApp en el que se acusaba a la escuela de «adoctrinamiento», «deriva ultracatólica» y «ultraderecha».

La sentencia considera que parte de esas manifestaciones «sobrepasaron los límites de la crítica legítima» y constituyeron una «intromisión ilegítima» en el derecho al honor del colegio. La magistrada recuerda además en la resolución que «no existe el derecho al insulto».

El fallo reconoce que el centro sufrió perjuicios morales y económicos, ordena el cese inmediato de este tipo de actuaciones y obliga a publicar la parte dispositiva de la sentencia en el mismo grupo de WhatsApp donde se difundieron los mensajes denunciados.

En un comunicado enviado a la comunidad educativa, la titularidad del Karmel recuerda también que la investigación abierta por el Departamento de Educación no detectó «adoctrinamiento, cambio ideológico ni actuaciones similares», uno de los puntos que había alimentado la polémica desde 2023.

El centro anuncia además que el dinero derivado de la condena económica impuesta a dos de las tres personas demandadas se destinará íntegramente al Cotolengo del Padre Alegre de Barcelona, entidad vinculada a las Hermanas Siervas de Jesús y dedicada a la atención de personas con discapacidad intelectual.

Las familias llevarán el caso a la Audiencia de Barcelona

Pese a la sentencia, las familias afectadas no dan el asunto por cerrado. En un comunicado, muestran su respeto por la resolución judicial, aunque dejan claro su desacuerdo con varios aspectos del fallo y anuncian que recurrirán ante la Audiencia Provincial de Barcelona.

Las familias consideran especialmente discutible cómo se ha ponderado el derecho al honor del colegio frente a la libertad de expresión «en un contexto de debate social y educativo intenso». Según defienden, las preocupaciones expresadas durante estos años «no surgieron de la nada», sino que fueron consecuencia de testimonios de familias, reuniones mantenidas con la administración educativa y publicaciones aparecidas en distintos medios de comunicación.

También lamentan que la acción judicial se haya dirigido contra personas que asumieron un papel activo dentro de la comunidad educativa y advierten de que este tipo de demandas puede generar «un efecto disuasorio o intimidatorio» ante futuras críticas o debates relacionados con la escuela.

Otro de los aspectos que más molesta a las familias es el envío previo de una carta interna dirigida al claustro de profesores en la que, según denuncian, aparecían los nombres y apellidos de las personas condenadas judicialmente.

El origen de la polémica

La crisis alrededor del Karmel arranca tras una auditoría impulsada en 2022 por la Orden de los Padres Carmelitas. A raíz de aquel proceso se producen cambios importantes en la dirección y en la estructura pedagógica del centro: nueva titularidad, incorporación de profesores, nuevos responsables académicos y el relevo del antiguo director.

El colegio ha defendido siempre que esos cambios respondían a la voluntad de reforzar el proyecto educativo, mejorar el rigor académico y actualizar el funcionamiento interno del centro.

Sin embargo, parte de las familias interpretó esas decisiones como un giro ideológico. El malestar fue creciendo hasta desembocar en la creación de un grupo de WhatsApp llamado «Canvi Ideologia Karmel», que llega a reunir a más de 400 participantes.

En ese espacio se comparten mensajes muy duros contra la escuela y algunos de sus responsables. Entre otras acusaciones, se habla de «adoctrinamiento», «ultraderecha», «fascismo» u «homofobia». También aparecen pintadas en las instalaciones del centro con frases como «Karmel secta» u «Opus fuera».

El colegio ha sostenido desde el principio que esas afirmaciones estaban dañando gravemente su reputación y la de los docentes, además de generar un clima de tensión dentro de la comunidad educativa. La dirección también ha defendido que las familias conocían desde el inicio el carácter católico y carmelita del proyecto educativo.

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