'Los Tercios en Albuch', cuadro del pintor José Ferré Clauzel
Historia
El noble bandolero catalán que se convirtió en capitán de los Tercios y fascinó a Cervantes
Perot lo Lladre aparece como Roque Guinart en la segunda parte del Quijote
En la calle Portaferrisa de Barcelona, antes de llegar a la calle del Pino, empieza un callejón en forma de ele invertida que lleva por nombre «calle de Perot lo lladre», en honor a quien dicen vivió allí durante un tiempo. Ahora bien, ¿quién fue Perot lo lladre y por qué fascinó tanto a Cervantes que lo incluyó en el Quijote?
Pere Rocaguinarda, también conocido como Perot Rocaguinarda o Perot lo Lladre, nació en Oristà (Barcelona) el 18 de diciembre de 1582. Era el quinto de siete hermanos de una familia acomodada. Parece ser que era un buen estratega, hábil y audaz, y que poseía excelentes dotes de líder. Cruzó la frontera de la legalidad por esto.
En el año 1602, trabajando en Vic, ingresó al servicio de Carlos de Vilademany y de Cruïlles, barón de Taradell. En el mes de noviembre, al pasar por delante del Palacio Episcopal, fue herido por la guardia. Una vez curado de las heridas decidió convertirse en bandolero. Lo primero que hizo fue atacar ese mismo palacio.
Durante diez años fue el bandolero más temido de Cataluña. Entre 1605 y 1609 las campañas contra él estuvieron dirigidas por el gobernador general de Cataluña, Joan de Queralt y de Ribes, barón de Puigverd. Perot lo Lladre era querido por el pueblo y odiado y temido por las autoridades y enemigos. Sus hombres de confianza eran Jaume Alboquers, el Escolanet de Polinyà; Joan Gili, Janot de Santa María de Vilalleons, y Gabriel Galí, Barceló.
En el año 1609 fue a la Conca de Barberà llamado por dos caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén -Miquel de Sentmenat y Engarcerán Torrel- con el objetivo de resolver un litigio jurisdiccional. Fue acogido por un caballero templario. En este castillo, con toda probabilidad, conoció a Francisco Vicente García, el rector de Vallfogona. Por estas fechas pusieron precio por su cabeza: 1.000 libras vivo y 500 libras muerto.
Ilustración de Perot Rocaguinarda, también conocido como 'Perot lo lladre'
A pesar de ser muy religioso en el 1610 se produjo un hecho curioso. Se enteró de que en Sant Martí de Balenyà los del pueblo guardaban el dinero en la iglesia. Lo hacían porque sabían que Perot lo Lladre nunca entraría en una iglesia a robar. En esta ocasión entró y robó todo el dinero. Fue excomulgado. El bandolero devolvió el dinero para que le quitaran la excomunión.
El 1 de febrero de 1610, la Unión de Vic, el somatén y los soldados de Descatllar llegaron al bosque de Santa Magdalena, en Folgueroles, donde estaba en Perot lo Lladre. Los bandoleros no sólo lo hicieron retroceder, sino que tuvieron que centrarse en Vic, donde los bandoleros iniciaron un asedio. A pesar de ello, a finales de ese año se quedó solo por la muerte de varios de sus colaboradores. El poder de Perot lo Lladre estaba en declive, por eso decidió cruzar la frontera y vivir en Francia.
De los caminos a los Tercios
En el 1610 consiguieron detenerlo. El 29 de junio de 1610 Ettore Pignatelli Colonna, duque de Monteleón y virrey de Cataluña escribió una carta al rey Felipe III, en la cual pedía el perdón para Pere Rocaguinarda. En ella se describen aspectos y datos reveladores muy interesantes de este bandolero. Entre otras cosas, que colaboró con Colonna para detener a otros bandoleros:
Por eso pedía su perdón. En el 1611 se publicó un perdón a su favor. A cambio tenía que servir durante diez años en el ejército o en Flandes o en Nápoles. Marchó a los Tercios de Flandes y después a Italia, donde llegó a capitán del ejército español. Se cree que Pere Rocaguinarda, Perot lo Lladre, murió en Nápoles en el 1635.
Fue tan grande su popularidad que incluso Miguel de Cervantes lo incluyó en la segunda parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, con el nombre de Roque Guinart: en aquel momento ya había sido indultado y había sido aceptado como capitán en un tercio en Nápoles. También aparece en La cueva de Salamanca del mismo autor.
Cervantes idealiza a un personaje que, famoso como bandolero, renegó de esa fama, volvió a la legalidad y sirvió al rey. El personaje para el autor reúne todas las cualidades caballerescas, como nobleza de espíritu, audacia, cortesía, gallardía y generosidad.
No es la primera vez que Cervantes lo nombraba. Lo hizo también en la obra La Galatea (1585) y, como hemos dicho, en La cueva de Salamanca (1615). En esta dice: «robándome los lacayos o compañeros de Roque Ginarde, en Cataluña, porque él estaba ausente; que, a estar allí no consintiera que se me hiciera agravio, porque es muy cortés y comedido y además limosnero».
En la segunda parte de la obra de Cervantes, Don Quijote y Sancho Panza se encuentran a Roque Guinart a las afueras de Barcelona. Este los acompaña hasta las puertas de la ciudad, facilitándoles un salvoconducto para que dentro de la ciudad fueran alojados en casa de un amigo suyo llamado Antonio Moreno.