Playa del Bogatell y barrio del PoblenouZambrano González, Vicente (Ayuntamiento de Barcelona)

Cataluña

El nacionalismo ve el inglés y el español como «lenguas de competición» para el catalán en Barcelona

Plataforma per la Llengua llega a pedir «estudios de impacto lingüístico» en grandes proyectos urbanísticos, al estilo de las evaluaciones ambientales

El nacionalismo lingüístico catalán ha encontrado un nuevo enemigo. Después de años situando al castellano como principal amenaza para el catalán, ahora Plataforma per la Llengua pone también en el punto de mira al inglés y a los extranjeros que se han instalado en barrios transformados por la gentrificación y el auge tecnológico de Barcelona.

La entidad separatista ha presentado esta semana un informe centrado en el barrio del Poblenou en el que sostiene que el español y, cada vez más, el inglés se han convertido en «lenguas de competitividad» frente al catalán. Según el estudio, la transformación urbanística ligada al distrito tecnológico del 22@ y la llegada de profesionales internacionales están modificando los usos lingüísticos del barrio y reduciendo la presencia social del catalán en comercios y relaciones cotidianas.

Lejos de limitarse a un diagnóstico sociológico, la organización utiliza estas conclusiones para reclamar nuevas medidas de intervención pública sobre empresas, comercios, promociones inmobiliarias e incluso sobre los nuevos vecinos que llegan a Cataluña.

Plataforma asegura que el Poblenou ha sido convertido en un «producto global» promovido por las propias instituciones, lo que habría provocado un fuerte aumento del precio de la vivienda y la sustitución de población local por perfiles internacionales de alto poder adquisitivo. El informe destaca que en la última década los residentes australianos y neozelandeses crecieron un 165% y los estadounidenses un 144% en el barrio.

La entidad vincula directamente estos cambios demográficos con la pérdida de peso del catalán. Según sus datos, el castellano ya sería mayoritario en la atención oral de muchos comercios del Poblenou y el inglés gana cada vez más presencia en la rotulación y en la comunicación comercial.

El estudio sostiene que los rótulos informativos en inglés han pasado prácticamente de ser inexistentes hace unos años a representar ya una parte significativa de la señalización exterior de los establecimientos. Además, Plataforma lamenta que muchos trabajadores respondan en castellano incluso cuando el cliente inicia la conversación en catalán.

Sanciones, inspecciones y cartas a los empadronados

Pero el aspecto más llamativo del informe no son tanto los datos como las soluciones que plantea la organización nacionalista. Plataforma per la Llengua reclama incorporar «estudios de impacto lingüístico» en grandes proyectos urbanísticos, al estilo de las evaluaciones ambientales, para medir cómo afectan las nuevas promociones al uso del catalán.

También propone endurecer inspecciones y sanciones sobre comercios que incumplan la normativa lingüística, obligar a las empresas a implantar planes de acogida lingüística para trabajadores extranjeros y exigir más presencia obligatoria del catalán en viviendas, señalizaciones, webs comerciales, promociones inmobiliarias o documentación para compradores y arrendatarios.

Entre las medidas sugeridas figura incluso el envío de cartas institucionales a nuevos empadronados para explicarles la «importancia» de aprender catalán y la «represión histórica» sufrida por la lengua. Todo ello acompañado de más cursos subvencionados y programas específicos dirigidos a trabajadores del comercio y la hostelería.

El informe llega además a plantear la creación de zonas de «protección cultural y comercial» con criterios lingüísticos y reclama ayudas públicas preferentes para establecimientos con «arraigo lingüístico».

Plataforma insiste en que el problema no son directamente los extranjeros ni los recién llegados, sino el modelo urbano que, a su juicio, favorece espacios donde puede vivirse «plenamente en inglés» o en castellano. Sin embargo, el documento refleja una creciente preocupación dentro del nacionalismo lingüístico por el hecho de que Barcelona funcione cada vez más como una ciudad internacional en la que muchos ciudadanos desarrollan su vida cotidiana sin necesidad de utilizar el catalán.

La entidad cita como referencia casos de territorios como Gales, Irlanda o el País Vasco, donde se impulsan políticas públicas para reforzar las lenguas regionales frente a la presión demográfica y turística. También menciona la preocupación existente en países como Dinamarca o Países Bajos por el avance del inglés frente a sus lenguas nacionales.

El trasfondo del informe evidencia hasta qué punto parte del independentismo considera insuficiente el actual modelo de inmersión y normalización lingüística. Después de décadas de políticas públicas destinadas a priorizar el catalán en la administración, la educación y buena parte de la vida pública, organizaciones como Plataforma per la Llengua reclaman ahora ampliar esa intervención al urbanismo, la vivienda y las dinámicas demográficas.

Todo ello en una Barcelona cada vez más internacional, más turística y más alejada del modelo identitario homogéneo que el nacionalismo catalán lleva años intentando consolidar.