Manifestación de profesores en Barcelona, en el Arco del TriunfoEuropa Press

Cataluña

Los docentes catalanes convocan una nueva huelga coincidiendo con la visita del Papa

La consejera de Educación, Esther Niubó, pide responsabilidad

La paz social en la educación catalana está lejos de llegar. Apenas unas horas después de que la mayoría de los docentes rechazara en consulta el preacuerdo alcanzado entre el Departamento de Educación y los principales sindicatos del sector, las organizaciones contrarias al pacto han redoblado la presión sobre el Govern y han convocado una nueva jornada de huelga para el próximo 9 de junio, coincidiendo con el inicio de la visita del Papa León XIV a Barcelona. Los sindicatos no descartan, además, ampliar el paro al día 10 de junio, una fecha especialmente sensible al coincidir también con las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).

La convocatoria, impulsada por USTEC·STEs y CGT y apoyada por la Intersindical, COS y CNT, la han anunciado antes del inicio de la manifestación que ha recorrido el centro de Barcelona en el marco de la última jornada de huelga prevista hasta ahora. Desde la plaza de España, punto de partida de una de las columnas de manifestantes, los representantes sindicales han insistido en que el rechazo al preacuerdo obliga a abrir una nueva fase del conflicto. Su principal exigencia es que el Departamento abandone la negociación en la Mesa Sectorial y convoque directamente al comité de huelga, donde están representadas las organizaciones que han liderado las movilizaciones de los últimos meses.

«Hay que seguir luchando y hacerlo juntos», ha defendido David Caño, portavoz de USTEC·STEs, quien ha recordado que su sindicato sigue considerando la huelga indefinida como una herramienta posible si no se producen avances, aunque ha descartado imponerla de manera unilateral. A su juicio, tanto el acuerdo firmado en marzo por CCOO y UGT como el preacuerdo de la semana pasada han quedado políticamente superados tras el resultado de la consulta al profesorado.

En la misma línea se ha expresado el portavoz de CGT , Isarn Prades, que ha vinculado la huelga del 9 de junio no solo a la presencia del Pontífice en Barcelona, sino también al debate parlamentario sobre las partidas presupuestarias destinadas a educación. Prades ha vuelto a reclamar la dimisión de la consejera Esther Niubó y ha denunciado que el sistema educativo sigue lejos de los niveles de inversión comprometidos hace más de una década.

Los sindicatos sostienen que el conflicto trasciende la cuestión salarial. Critican que el preacuerdo no garantice una reducción efectiva de ratios, que deje fuera a colectivos como el personal de atención educativa o la etapa de 0 a 3 años y que vincule algunas mejoras a futuras disponibilidades presupuestarias.

La consejera no piensa dimitir

Mientras tanto, la consejera de Educación, Esther Niubó, ha intentado cerrar la puerta a una nueva negociación. En declaraciones a RAC1, ha defendido que «el momento de la negociación se ha acabado» y asegurado que el acuerdo firmado ofrece un marco «suficiente y realista» para reforzar el sistema educativo catalán. La titular de Educación ha rechazado dimitir, como reclaman algunos sindicatos, y ha reiterado su voluntad de desplegar cuanto antes las medidas pactadas para que sus efectos puedan notarse ya el próximo curso.

Niubó también ha apelado a la responsabilidad de los convocantes ante la coincidencia de las protestas con la visita del Papa. Aunque ha dejado claro que respeta plenamente el derecho de huelga, ha subrayado que el objetivo de las movilizaciones debe ser mejorar el sistema educativo y no interferir en un acontecimiento de relevancia internacional para Cataluña.

Pese al llamamiento al diálogo por parte del Departamento, la negativa de USTEC a participar este viernes en la ronda de contactos convocada por la consejera evidencia la distancia entre ambas partes. Con el calendario escolar entrando en su recta final y nuevas jornadas de protesta ya anunciadas, el conflicto educativo catalán encara una nueva fase marcada por la confrontación, pero también por la incertidumbre.