Fotograma de la recreación de 'Cuarto Milenio'

Fotograma de la recreación de 'Cuarto Milenio'

Historias de Barcelona

La verdadera historia del monstruo de Sabadell, el «bicho» viscoso que fascinó a Iker Jiménez

Una de las leyendas urbanas más conocidas de la historia reciente de Cataluña cumplirá en unas semanas 45 años

El monstruo de Sabadell es una de las leyendas urbanas más conocidas de esta ciudad del área metropolitana de Barcelona. El monstruo –también conocido como el bitxo, «el bicho»– apareció hace 45 años, a finales de septiembre de 1981, y capturó la imaginación de muchos: tanto de la prensa local como, años después, del periodista Iker Jiménez y su célebre espacio Cuarto milenio.

El origen de la historia se remonta al 2 de septiembre del citado año, al cruce entre las calles Brutau y Buxeda, donde se encontraba el Bar Sans. Desde hacía un tiempo, el local tenía problemas con las cañerías, así que el propietario decidió desmontar la instalación bajo el desagüe: lo que descubrieron fue que el responsable de colapsar las tuberías no era sino una masa gelatinosa y viscosa.

El «monstruo» tenía casi tres metros de largo y 50 centímetros de ancho, era de color negro y se necesitó la ayuda de las brigadas municipales para conseguir sacarlo. Además, la extraña criatura se movía, o parecía moverse, y tenía patas, o ventosas, similares a las de un pulpo o una sepia.

El bicho fue trasladado al matadero municipal, y empezaron a correr los rumores. El veterinario aventuró inicialmente que era «un animal híbrido que había mutado y podía vivir bajo tierra», y señaló que debería haber «al menos toda una familia», según recoge el historiador Jaume Barberà en el Diari de Sabadell.

Rápidamente, no obstante, las habladurías fueron dando paso a otras teorías. Aquel mismo veterinario determinó más tarde que el monstruo era un intestino de caballo lleno de porquería. Y señaló que no desprendía tinta, sino líquido fecal. Y que presentaba unas burbujas de aire que, al estallar, daban la sensación de que la criatura se movía entre estertores.

Finalmente fue un vecino, Joaquim Vila, quien resolvió el enigma investigando por su cuenta. No era un monstruo ni una tripa de caballo, sino una mezcla de residuos, restos de café, espuma de cerveza y varios detergentes: año tras año, los excedentes de la actividad cotidiana del bar habían creado esta suerte de gólem inerte hasta el punto de colapsar las cañerías y dar origen al «bicho».

Pese a lo prosaico del asunto, la historia se convirtió en leyenda urbana rápidamente. Barberà explica que en una librería de la ciudad se vendían fotocopias del artículo periodístico por diez pesetas. La fama del monstruo llegó hasta Iker Jiménez, quien le dedicó un espacio en el programa 42 de la séptima temporada de Cuarto Milenio, en 2012.

Con el título El monstruo de las cloacas de Sabadell, el equipo de Cuarto Milenio filmó una recreación de lo que pudo haber ocurrido en aquel bar al descubrir a la criatura.

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