Uno de los detenidosAyuntamiento de Barcelona

Sucesos

Cae la banda latina de ‘Los 300’, que aterrorizaban Barcelona con machetes, pasamontañas y palizas aleatorias

Los Mossos y la Guardia Urbana han detenido a 18 personas ligadas a la organización; de ellos seis son menores de edad

Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona han desarticulado una banda latina violenta que actuaba en el área metropolitana de la capital catalana, conocida como ‘Los 300’. Según han informado este miércoles en rueda de prensa, la policía ha detenido a 18 personas, de las cuales seis son menores de edad.

Las detenciones se produjeron el pasado 19 de mayo, cuando se realizaron varios registros en domicilios de Montcada i Reixac, Ripollet y Barcelona. Todos los detenidos son hombres, excepto una chica, menor de edad. Se les relaciona con tenencia de armas, tráfico de drogas, robos violentos, lesiones y tentativas de homicidios. Se requisaron varios machetes y cuchillos, sprays de defensa, pasamontañas y defensas extensibles, así como un arma de fuego con munición.

Según la policía, ‘Los 300’ habían formado una estructura estable, organizada y jerárquica, con acciones violentas que tenían «continuidad en el tiempo», y usaban las redes sociales para promover sus actos violentos. La investigación se inició en junio del año pasado, cuando la banda –formada en su mayoría por jóvenes de origen sudamericano– entró en el radar de Mossos y Guardia Urbana.

‘Los 300’ forman parte de una red de bandas latinas que opera en Barcelona, con alianzas y enfrentamientos entre ellas, y que también incluiría a otros grupos como ‘Barrio 18’ o los Trinitarios. Su modus operandi consistía en «ocupar y controlar» espacios públicos de Barcelona, especialmente plazas, en los distritos de Sant Andreu, Sant Martí y Nou Barris. El parque de la Pegaso, donde murió hace unos días un menor de 15 años en un tiroteo, era uno de estos lugares.

Pasamontañas y machetes

Desde junio, los investigadores detectaron un incremento progresivo de la violencia, tanto en frecuencia como en gravedad. Los pandilleros actuaban a menudo con el rostro cubierto con pasamontañas para dificultar su identificación y utilizaban armas blancas de grandes dimensiones, como machetes y cuchillos.

Las agresiones se producían habitualmente de forma grupal, lo que dificultaba la identificación de los principales autores y las víctimas eran mayoritariamente jóvenes, en muchos casos relacionados con otros grupos juveniles, aunque también existían episodios en los que las agresiones se dirigían a personas escogidas al azar, según han explicado los investigadores.

La banda se sostenía económicamente gracias al tráfico de drogas, principalmente de tusi o cocaína rosa. La policía ha constatado que tenían una estructura de negocio «consolidada», con reparto de ganancias, lo que reforzaba la hipótesis de una actividad criminal profesionalizada.

Los beneficios también contribuían directamente a financiar otras actividades delictivas, especialmente las vinculadas a la violencia organizada, como la adquisición de armas blancas, la logística de los desplazamientos y el mantenimiento de su capacidad operativa.