Un ciclista topa con una valla que prohíbe el acceso a Collserola, en una imagen de archivoDavid Zorrakino / Europa Press

Barcelona

Los vecinos, hartos de no poder ir a Collserola por la peste porcina: «Russell Crowe puede pero nosotros no»

El alcalde de Sant Cugat y las asociaciones excursionistas elevan quejas por las restricciones de la Generalitat

Hace ocho meses que los vecinos del área metropolitana de Barcelona no pueden acceder con normalidad a su principal pulmón verde, el parque natural de Collserola, debido a las restricciones impuestas debido al brote de peste porcina africana (PPA) detectado en noviembre de 2025. La Generalitat se resiste a anunciar cuándo llegará el final de la prohibición, y cada vez son más los habitantes de las ciudades colindantes que expresan su hartazgo.

Hace dos meses, por ejemplo, unas 200 personas desafiaron la prohibición del gobierno autonómico y protagonizaron una caminata reivindicativa por el parque, atravesando el límite prohibido y celebrando un pícnic bajo los árboles. «La naturaleza es salud, es vida, es de todos», rezaba la convocatoria: un cartel sin firma que fue propagándose vía aplicaciones de mensajería de forma privada.

Esta semana, las quejas por el cierre del espacio natural –que impide, por ejemplo, que los casales infantiles de la zona celebren con normalidad sus actividades– han resurgido. A principios de semana, el alcalde de Sant Cugat del Vallès –Josep Maria Vallès, de Junts– aseguró en declaraciones a El País que, si volviera a celebrarse una protesta pacífica como la de hace unas semanas, él mismo la encabezaría.

Vallès envió una carta al consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, hace unas semanas recordándole que cada día hay 5.000 personas de Sant Cugat que realizan actividades en Collserola, y le pedía compatibilizar las restricciones con una flexibilización para estos colectivos. Su petición no terminó en medidas concretas, por el momento. «Es injusto, porque en pandemia todos fuimos capaces de encontrar soluciones. Ahora no creo que sea tan complicado», añade el primer edil al citado periódico.

Este miércoles, fue el Centro Excursionista de Cataluña (CEC) quien se sumó a las quejas, reclamando la reapertura gradual del parque y ofreciéndose a participar en la realización de controles o en mantener recorridos seguros. También se ha quejado, según recoge la ACN, el Club Muntanyenc Sant Cugat: «No es lo mismo salir a caminar al lado de casa que tener que desplazarnos en vehículo a otros lugares», señala su secretaria general, Regina Anadón.

Una valla indica la prohibición del acceso al Parque Natural de CollserolaEuropa Press / David Zorrakino

Según el CEC, la asistencia a sus casales de verano ha caído un 50 % por culpa de las restricciones de movilidad. Hace dos meses se hizo público que el parque natural de Collserola había perdido un 83 % de visitantes desde que estas empezaron, y su director gerente, Raimon Roda, cifró en unos 100.000 euros las pérdidas económicas del propio parque.

El caso de Russell Crowe

El enfado de familias, deportistas y excursionistas también se debe a la doble vara de medir que se ha aplicado a la hora de gestionar el rodaje de la película The Last Druid, un drama histórico dirigido por William Eubank y protagonizado por Russell Crowe. El equipo de la película pudo rodar en una zona boscosa de Collserola al mismo tiempo que a los vecinos se les prohibía acceder.

«Genera mucha frustración ver que una persona que está grabando una película sí puede entrar, pero después nosotros no lo podemos utilizar», lamenta la responsable del área de niños del CEC, Carla Grau, en declaraciones recogidas por la ACN.

Desde la Generalitat mantienen que las prohibiciones se mantienen no solo para evitar que los excursionistas extiendan el virus por accidente fuera de la zona de confinamiento, sino también para evitar que haya desgracias por accidente, ya que los cazadores siguen usando armas de fuego y trampas para cazar jabalíes. Desde el inicio del brote de PPA se han analizado 10.252 animales, de los que 373 han dado positivo.