Los hermanos Noble
Historias de Barcelona
Los empresarios británicos que ganaron los primeros títulos del Barça y electrificaron la ciudad
Los hermanos Noble vieron pasar casi toda la historia contemporánea de España
A finales del siglo XIX, en Barcelona vivían dos mundos en plena expansión. Por una parte los talleres mecánicos que empezaban a electrificar la ciudad y por otra los campos de tierra donde un grupo de extranjeros y jóvenes de la burguesía local pateaban por primera vez un balón de cuero.
En ese cruce de caminos entre la industria y el deporte se sitúa la vida de George y Royston Saint Noble Bywater. Barceloneses de ascendencia británica cuya memoria familiar abarca desde las primeras alineaciones del FC Barcelona a la expansión eléctrica de la ciudad.
Barcelona, tras el derribo de sus murallas y la consolidación del Eixample, atrajo a un número importante de ingenieros, comerciantes y técnicos extranjeros británicos, franceses y suizos. Esta colonia llegó con capitales y patentes técnicas, pero también un estilo de vida que encajaba perfectamente con las aspiraciones de modernidad de la sociedad catalana de la época.
Entre estos destacaban el gusto por el excursionismo, la práctica de deportes al aire libre y el asociacionismo. El fútbol llegó a la ciudad a través de los ejecutivos de las firmas textiles y eléctricas. Este es el caso de George y su hermano menor Royston.
A principios de 1900 el fútbol en Cataluña no tenía nada que ver con el espectáculo profesional de masas que conocemos hoy. Se jugaba en terrenos improvisados, a menudo cerca de las fábricas o en los terrenos del Hipódromo de Can Tunis y del Velódromo de la Bonanova, sin gradas y con reglamentos que aún se estaban traduciendo del inglés.
En el FC Barcelona
George Saint Noble dio sus primeros pasos futbolísticos en el Team Anglès Infantil, una formación creada por las familias de la colonia británica para que sus hijos practicaran deporte. Este equipo inicial no tardó en ser el Red Star Club, donde George continuó perfeccionando sus aptitudes físicas. Su buen manejo del balón y su disciplina táctica llamaron pronto la atención del recién fundado Futbol Club Barcelona, entidad en la que militó entre 1901 y 1906.
En esa etapa inicial del club George disputó un total de 32 partidos: 6 de carácter oficial y 26 amistosos. Cabe recordar que en aquellos años el calendario se reducía a unos pocos torneos locales y partidos de exhibición contra tripulaciones de barcos ingleses o combinados de otras ciudades. La cumbre deportiva de George llegó en la temporada 1904-1905, cuando formó parte de la alineación azulgrana que se proclamó campeona de Cataluña, consiguiendo uno de los primeros títulos oficiales.
Su hermano Royston siguió un camino casi idéntico. Después de vestir la camiseta del Team Anglès, del Red Star y del FC Irish se incorporó al segundo equipo del FC Barcelona. Llegó a disputar un partido amistoso con la primera plantilla, asegurando así que ambos hermanos quedaran registrados para la posteridad en los libros de historia del club. Al margen de los tacos y el barro de los terrenos de juego, el entorno cotidiano de los Noble estaba conectado con la literatura catalana, pues eran primos hermanos de Clara Noble Malvido, mujer de Joan Maragall.
Del campo a la empresa
Finalizada la etapa juvenil de deportistas, la realidad empresarial reclamó la atención de los hermanos. La presencia de la familia en Cataluña estaba cimentada en la figura de su padre, el ingeniero británico George Stephen Saint Noble, un hombre con visión de futuro que en 1880 había fundado la Sociedad Anglo-Española de Electricidad, en la calle Pelayo número 10-12.
La empresa de los Noble fue la encargada de acometer proyectos históricos, como la instalación del primer alumbrado eléctrico en el Gran Teatro del Liceo o los trabajos lumínicos para la Exposición Universal de 1888, donde diseñaron una fuente luminosa en el parque de la Ciutadella. Esta, mucho más modesta que la de Carles Buïgas para la Exposición de 1929, jugaba con el agua y luces de colores bajo una plataforma de vidrio.
A la muerte del patriarca la gestión de la compañía pasó a manos de sus hijos. George Saint Noble se volcó en la dirección de la firma. Durante décadas la Anglo-Espanyola continuó siendo un referente en el suministro de maquinaria industrial, motores eléctricos, sistemas de frío y materiales para la red fabril que convirtió a Cataluña en la fábrica de España. George combinó así el perfil del antiguo deportista con el del respetado empresario del sector metalúrgico y eléctrico.
Su hermano Royston demostró tener un espíritu emprendedor enfocado hacia las nuevas tecnologías de comunicación y el ocio moderno. Fue el propietario de la primera fábrica de aparatos receptores de radio de Cataluña. Consciente de que los aparatos necesitaban contenidos que emitir, se convirtió en uno de los socios fundadores de Radio Barcelona (EAJ-1), la emisora decana de la radiodifusión en España, inaugurada oficialmente en noviembre de 1924 desde el Hotel Ritz y con la voz de María Sabater.
Cambió la pelota de fútbol por los palos de golf, un deporte que empezaba a coger fuerza entre las clases acomodadas. Fue uno de los principales impulsores del Club de Golf Sant Cugat, uno de los campos más antiguos de la península. Ocupó la presidencia del club en tres periodos diferentes (1930-1934, 1950-1956 y 1958), contribuyendo de forma decisiva a la consolidación de esta disciplina.
Los hermanos Noble vieron pasar casi toda la historia contemporánea de España. Desde la Restauración borbónica y la dictadura de Primo de Rivera hasta la II República, la guerra civil, el franquismo y el desarrollo económico de los sesenta. George, fiel a un estilo de vida discreto pero activo, pasó sus últimos años retirado en en Sitges, donde falleció el 7 de marzo de 1974 a los 90 años de edad, habiendo sobrevivido tres años a su hermano Royston, quien murió en Vilanova del Vallès el 1 de febrero de 1971.
En 1965 la empresa pasó de manos de la familia Noble al grupo estadounidense LSI. En 1973 estos la vendieron al grupo japonés Matsushita, que cambió el nombre a National Panasonic de España y, en 1974, quedó simplemente como Panasonic S.A.