La inconfundible silueta de la Sagrada Familia, en BarcelonaAleksandar Georgiev Vrzalski

Barcelona vuelve a dejar en el limbo a los vecinos de la Sagrada Familia

El Ayuntamiento de Collboni encalla, dos meses después, el acuerdo que debía resolver el futuro de las viviendas afectadas por la fachada de la Gloria

Las negociaciones para decidir el destino de las manzanas de viviendas afectadas por la construcción de la fachada de la Gloria de la Sagrada Familia han vuelto a encallar en Barcelona, después de que esta primavera el pacto entre el Ayuntamiento, la Junta Constructora del Temple y los vecinos pareciera a punto de cerrarse. Fuentes institucionales y vecinales confirman a NacióDigital y el País que, desde hace dos meses, el diálogo está paralizado sin explicación oficial, alargando así una incertidumbre que ya ha sobrevivido a tres gobiernos municipales de distinto signo: los de Xavier Trias, Ada Colau y ahora Jaume Collboni.

El bloqueo llega después de que, antes del verano, todas las partes hubieran cedido en sus posiciones y se hubiera fijado incluso una fecha para rubricar el documento de entendimiento definitivo. Así lo relata Salvador Barroso a los medios citados anteriormente, presidente de la Asociación de Afectados por la Construcción del Temple, quien recuerda que un responsable municipal se comprometió a entregar el texto a principios de julio para que lo firmaran tanto el alcalde como la Sagrada Familia. «Aquel señor se comprometió a que a principios de julio nos pasaría un documento y, si estábamos de acuerdo, Collboni lo firmaría», explica el abogado y vecino de la zona, que lamenta que, desde entonces, «han pasado más de dos meses sin ninguna novedad ni ninguna explicación».

Desde la Asociación de Vecinos de la Sagrada Familia, su presidente, Gabriel Mercadal, apunta en la misma dirección: antes del verano las negociaciones «iban relativamente bien» y todas las partes habían cedido en lo que les correspondía, pero el paradigma ha cambiado sin que nadie explique el motivo. Los vecinos insisten en que el nuevo obstáculo no ha partido de ellos y que nada tiene que ver con las afectaciones o los realojos ya pactados.

El acuerdo en marcha contemplaba la construcción de la escalinata hacia la calle Mallorca y un paseo en dirección al mar, que afectaría solo a parte de los pisos de las manzanas situadas bajo el templo, con derecho a realojo cercano o compensación a precio de mercado para quienes optaran por vender. Una solución de mínimos muy alejada del proyecto original ideado por Gaudí, que preveía derribar por completo ambas manzanas hasta la Diagonal, con un impacto que habría llegado a unas 1.000 viviendas y 300 locales comerciales. Hoy esa cifra ha quedado descartada y las propuestas manejadas por el Consistorio hablan de menos de 200 pisos afectados.

La Junta Constructora, depositaria de la obra de Gaudí, defiende su compromiso con el proyecto original mientras se muestra dispuesta a negociar «sin prisas y con consenso» una fórmula que respete tanto el legado del arquitecto como la realidad social del barrio. Por su parte, el gobierno de Collboni, a través del teniente de alcaldía Jordi Valls, asegura que la negociación no está rota y confía en alcanzar próximamente «un gran acuerdo», con el derecho a la vivienda como prioridad, aunque evita comprometer cualquier plazo para cerrar antes de que acabe el mandato.