Persona sin hogar en el aeropuerto de Barajas

Persona sin hogar en el aeropuerto de BarajasGTRES

Ocho de cada diez personas sin hogar en Barcelona han sufrido algún delito o agresión en la calle

Ocho de cada diez personas sin hogar en Barcelona han sufrido algún delito o agresión en la calle

Dormir en la calle en Barcelona es vivir expuesto a todo tipo de abusos. Así lo muestra el informe Victimización y aporofobia hacia las personas que viven en la calle en Barcelona, que Arrels Fundació, entidad que atiende a personas sin hogar en la capital catalana, ha hecho público este 30 de septiembre. Según el estudio, el 83,3 % de las personas entrevistadas en 2025 dice haber sufrido algún delito, agresión o discriminación desde que perdió su casa. La fundación ha elaborado el trabajo a partir de las encuestas que hace entre quienes pernoctan en la ciudad: 685 personas en 2023 y 670 en 2025.

El robo es la forma de abuso más extendida. Arrels señala que ocho de cada diez víctimas han perdido dinero, pertenencias o documentación, y en la calle eso suele significar quedarse sin lo poco que se tiene. El daño, sin embargo, va más allá de lo material: el 61,6 % de los encuestados ha recibido insultos, humillaciones o amenazas, y casi la mitad (48,4 %) ha sido agredida físicamente. Alrededor de un tercio afirma haber sido discriminado en la vía pública o que no le dejaron entrar en algún establecimiento.

Desprecio por ser pobre

Los autores del informe distinguen entre la violencia que sufre cualquier persona por estar desprotegida en la calle y la que nace del rechazo a la pobreza, lo que se conoce como aporofobia. Un 24,7 % de los entrevistados cree que le agredieron precisamente por no tener hogar, frente al 18,1 % registrado dos años antes. La fundación considera que las pistas son claras: insultos sobre su situación, palabras explícitas del agresor o ataques sin motivo mientras la víctima dormía.

En los tribunales, en cambio, este problema casi no aparece. El propio informe recoge datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para el periodo 2018-2022. Según esas cifras, la aporofobia representa apenas el 0,6 % de los motivos de odio recogidos en las sentencias analizadas, frente al 22,7 % por orientación o identidad sexual, el 18,8 % por origen racial o étnico y el 15,3 % por ideología. Arrels advierte de que esa cifra tan baja no quiere decir que el fenómeno sea poco frecuente, sino que muchos de estos casos nunca llegan a los juzgados.

Las mujeres, las más vulnerables

El estudio señala que las mujeres que viven en la calle sufren más abusos en casi todas las categorías. La diferencia es especialmente dura en las agresiones sexuales: las ha sufrido el 41,4 % de ellas, frente al 4,6 % de los hombres. La edad también cambia el tipo de riesgo. Los más jóvenes sufren más robos, las franjas intermedias acumulan más agresiones y coacciones, y los mayores de 55 años, aunque reciben menos golpes, siguen perdiendo con frecuencia sus pertenencias y documentos.

Uno de los datos más preocupantes del informe es el silencio. Dos de cada tres abusos nunca se denuncian, y el motivo más repetido entre las víctimas es la convicción de que hacerlo «no sirve de nada». Las mujeres desconfían sobre todo de la policía y de la justicia, los jóvenes muchas veces no saben cómo denunciar y los mayores dan el esfuerzo por perdido. Para la fundación, este silencio refleja lo lejos que están estas personas de las instituciones que deberían protegerlas.

Ante este panorama, Arrels pide crear indicadores específicos para detectar este tipo de delitos, abrir canales de denuncia fuera de las comisarías y acompañar a las víctimas durante el proceso. También reclama formación especializada para los cuerpos de seguridad y consignas seguras donde las personas sin hogar puedan guardar sus pertenencias y documentos. Aun así, la entidad insiste en que la mejor protección es otra: acortar el tiempo que una persona pasa en la calle y garantizarle un techo digno. Detrás de cada cifra hay una persona cuya dignidad no depende de tener o no una casa.

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