El Santo Cristo de Lepanto, catedral de Barcelona
El Santo Cristo de Lepanto, la imagen ligada a la gran victoria cristiana y que custodia la catedral de Barcelona
Este miércoles 7 de octubre se cumplen 455 años de la Batalla de Lepanto en la que la Liga Cristiana venció al Imperio Otomano
Este miércoles 7 de octubre se celebran 455 años de la Batalla de Lepanto (1571) donde la flota de la Liga Santa -organizada por el Papa Pio V y con la presencia del Imperio Español, Venecia, los Estados Pontificios y otros aliados cristianos- derrotó a la armada del Imperio Otomano.
Pio V atribuyó la victoria católica a la intercesión de la Virgen tras haber promovido el rezo del rosario entre los fieles y los combatientes, por eso instituyó el 7 de octubre como el día de Nuestra Señora del Rosario.
El Santo Cristo de Lepanto
Estos hechos nos trasladan hasta Barcelona, donde la imagen del Santo Cristo de Lepanto custodia la Catedral de la capital catalana con una historia cuanto menos sorprendente que va mucho más allá de su valor artístico.
Según la tradición, el crucifijo viajaba a bordo de la galera Real de don Juan de Austria, comandante de la flota cristiana. Durante el combate, un proyectil habría impactado contra la embarcación en dirección a la imagen y, en ese momento, el Cristo inclinó el cuerpo hacia un lado para esquivarlo. Esa sería la razón por la que la talla presenta una característica curvatura que todavía hoy llama la atención de quienes la contemplan.
Más allá de la historia en aquella guerra, el Cristo de Lepanto se convirtió con el paso de los siglos en una de las imágenes de mayor devoción de Barcelona. Su historia quedó estrechamente ligada al recuerdo de aquella batalla naval, considerada uno de los acontecimientos militares más importantes del Mediterráneo en el siglo XVI.
La visita de León XIV
El pasado mes de junio León XIV visitó Barcelona y su primera parada al llegar a la ciudad condal fue la Catedral de Barcelona, donde contempló emocionado la venerada talla gótica del Santo Cristo de Lepanto antes de continuar su recorrido por el templo.
En la capilla en la que se encuentra el venerado crucifijo, el Papa también pudo contemplar, al pasar sobre ella, la tumba del obispo Manuel Irurita Almandoz, fusilado por milicianos anarquistas durante la Guerra Civil, el 3 de diciembre de 1936.