Imagen de archivo del pueblo de Cardona, en Cataluña.
Diez pueblos del interior de Barcelona para una escapada este otoño
Bagà, Cardona, Rupit y otros siete destinos reúnen castillos, iglesias y paisajes de montaña que permiten conocer el patrimonio de la provincia barcelonesa
No todas las escapadas por la provincia de Barcelona conducen al mar y eso también tiene su encanto. En el interior, las calles medievales de Bagà, el castillo de Cardona o las masías de Pruit ofrecen distintas formas de acercarse a su historia. Estos diez destinos combinan la visita a conjuntos históricos con paseos por entornos rurales y de montaña sin tener que salir de Cataluña ni alejarse demasiado de su capital.
Imagen de archivo de Bagà desde la plaza Tiraval.
En el Berguedà, Bagà conserva un trazado de calles adoquinadas en el que destaca la iglesia de Sant Esteve. El puente sobre el Bastareny y los senderos de los alrededores completan una visita que también tiene un aliciente gastronómico durante la temporada de setas. Castellar de n’Hug, por su parte, reúne arquitectura de montaña y patrimonio románico, aunque su principal atractivo natural está fuera de las calles: el camino hasta las fuentes donde nace el río Llobregat.
Imagen de archivo de Castellar d'en Hug.
La historia de Cardona se descubre tanto en su fortaleza, que alberga un Parador, como en la Montaña de Sal. Ambos enclaves permiten combinar patrimonio y paisaje en una misma escapada. También en el Bages, Mura ofrece una alternativa centrada en su casco urbano y en las rutas del parque natural de Sant Llorenç del Munt y l’Obac.
Imagen de archivo del pueblo de Mura.
En Osona, la Cataluña central, Rupit y Pruit muestran dos caras del mundo rural: las calles del núcleo de Rupit y las masías dispersas de Pruit, vinculadas a la agricultura y la ganadería. Tavertet suma otro motivo para conocer esta comarca, con sus casas de piedra y las vistas sobre el pantano de Sau.
Imagen de archivo del pueblo de Rupit y Pruit.
Las tradiciones tienen un lugar destacado en Berga. La ciudad conserva la plaza de Sant Pere y la iglesia de Santa Eulalia, y es conocida por la Patum, celebración ligada al Corpus Christi e inscrita en la lista de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Montclar ofrece una visita de menor escala, con las viviendas agrupadas alrededor de una plaza y el paisaje rural del Berguedà como entorno.
Imagen de archivo de Berga.
La selección se completa con Moià y Copons. La primera reúne la iglesia de Santa María, la casa natal de Rafael Casanova y las cuevas del Toll, situadas en las afueras. En Copons, los arcos de la plaza Ramon Godó, la iglesia de Santa María y los antiguos molinos permiten conocer el patrimonio de esta localidad de la comarca de Anoia.
Imagen de archivo de Moià.
Imagen de archivo de la Iglesia de Santa Maria de Copons.