Una persona sin hogar en el barrio del Raval de Barcelona en 2025David Zorrakino - Europa Press

Barcelona

Las personas sin hogar mueren con 49 años de media, 34 menos que el resto de barceloneses

Las mujeres mueren 5 años antes que los hombres

Las personas sin hogar que viven o habían vivido en la calle en Barcelona ciudad mueren, de media, a los 49 años, según el informe de Arrels Fundació 'Viure al carrer mata. Persones en situació de carrer mortes a Barcelona 2015-2025'.

La directora de la fundación, Beatriz Fernández, ha explicado en rueda de prensa que el estudio es un «acto de reivindicación» de los efectos de este fenómeno, que acelera la muerte de los que la sufren unos 34 años respecto al resto de población de la capital catalana.

«La punta del iceberg»

Ha subrayado que es «la punta del iceberg» del sinhogarismo, que, según ella, sigue siendo muy silencioso.

'Viure al carrera mata', elaborado con los datos de varias entidades colaboradoras con Arrels, constata que la edad de las personas sin hogar que murieron de 2015 a 2025 en Barcelona fue de 49 años: 50 en el caso de los hombres y 45 en el de las mujeres.

Fernández ha alertado del «sesgo de género»: en la población general las mujeres viven unos años más que los hombres pero en la calle su esperanza de vida es notablemente más baja.

Durante el periodo analizado murieron 682 personas que vivían o habían vivido en las calles de la ciudad, un 60% de las cuales murieron al raso y un 35% en un hospital o centro sociosanitario, mientras que de un 4% se desconoce el lugar.

Causas de las muertes

Respecto a las causas de la muerte, el de un 43% son médicas, el de un 25% desconocida, el de un 11% la violencia, el de un 10% una sobredosis de drogas, el de un 6% el suicidio y el 5% restante por otras razones.

Según Fernández, estas razones indican que la mortalidad de las personas sin hogar «no responde únicamente al deterioro de la salud», sino también a las condiciones de exposición, violencia y riesgo que comporta vivir en la calle que, ha remarcado, son muchas.

El informe constata que el alojamiento «no borra automáticamente» los efectos del sinhogarismo, ya que las personas que habían accedido a él murieron, de media, con 62 años, 13 años más que las que aún vivían en la calle pero lejos del resto de población, y las mujeres murieron con 57 años de media y los hombres con 63.

El estudio propone ampliar recursos residenciales, incorporar la prevención de la mortalidad en las políticas de sinhogarismo, mejorar la coordinación, crear un registro de muertes, revisar las muertes para identificar fallos, y preservar la memoria de los muertos manteniendo espacios de memoria y homenaje.