Un momento de la actuación final de la 58ª Cantada de Habaneras de Calella de Palafrugell3Cat

Gerona

Calella desafía la censura de su alcaldesa y termina la cantada de habaneras con ‘El meu avi’ a todo pulmón

Público y artistas han culminado el concierto con la canción vetada por la alcaldesa, como cada año

Parecía que un documental de TV3 iba a dar al traste con más de medio siglo de tradición en Calella de Palafrugell (Gerona). Hace unos días se conocía que la alcaldesa de la población costera, la socialista Laura Millán, había vetado la canción El meu avi, que durante 57 ediciones ha sido el colofón a la multitudinaria Cantada de Habaneras de la localidad.

Millán consideraba que se debía «renovar» el repertorio después de que el documental Murs de silenci de la televisión pública catalana vinculase al compositor de El meu avi, Josep Lluís Ortega Monasterio, con la presunta explotación sexual de menores, unas acusaciones no probadas y de los que, como recuerdan desde la familia del músico, ya fue declarado inocente en 1984 y 1985.

Su 58ª edición se ha celebrado este sábado, y finalmente se ha vencido al intento de cancelación. Después de que los cuatro grupos programados en la cantada tocasen sus respectivas piezas y antes de que subiesen todos juntos para poner el colofón al evento, la presentadora del acto ha confirmado que este año no se terminaría con El meu avi, sino con otras tres canciones.

El público estalla

La reacción del público, que durante las dos horas previas se ha comportado de forma ejemplar, asistiendo al recital de habaneras con atención, ha sido inmediata: gritos, silbidos y quejas. Algunos han empezado a cantar la habanera espontáneamente, otros gritaban «El meu avi, collons. No se han calmado hasta que el portavoz de Peix Fregit, uno de los grupos, ha cogido el micrófono y, desde el escenario, ha confirmado que se tocarían primero los tres temas previstos y, después, El meu avi.

Y así ha sido. Tras una interpretación conjunta de El vell pescador, La bella Lola y Gavina voladora, se ha pasado a interpretar El meu avi, con una entusiasta respuesta del público, tanto en las sillas como en los balcones de las casas y en las barcas de pescadores que se han acercado a escuchar la música.

«Ojalá que se consume esta mini rebelión porque significará que aún queda un poco de sentido común y que no todo vale en nombre de una corrección política mal entendida y peor ejecutada», escribía en La Vanguardia horas antes la columnista Susana Quadrado. Y así ha sido: una rebelión del sentido común, en definitiva, contra un intento de cancelación de una canción que todo un pueblo se ha hecho suya.