Sant Feliu de Guíxols

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El alcalde de un pueblo de Gerona sospecha que un vecino envenenó ocho árboles para tener mejores vistas al mar

El Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols investiga la muerte de ocho pinos en una de sus calles principales

El Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols (Gerona) investiga la muerte súbita de hasta ocho pinos situados en una de las calles principales del municipio, que habrían sido envenenados con productos químicos, presuntamente para mejorar las vistas al mar desde algunas viviendas cercanas. El caso, que se arrastra desde hace meses, ha encendido todas las alarmas en esta localidad de la Costa Brava por el grave daño medioambiental y por el mensaje de impunidad que podría lanzar si no se identifican a los responsables.

Hace unos meses comenzaron a detectarse signos de decaimiento en varios pinos plantados hace más de veinte años en una vía principal de Sant Feliu de Guíxols, hasta que, con el paso de los meses, ocho de ellos han aparecido completamente secos. Los análisis municipales apuntan a un envenenamiento mediante algún tipo de producto químico aplicado en la base de los troncos, que habría acabado matando los árboles al cabo de aproximadamente un año.

El alcalde de la localidad, Carles Motas, ha explicado que alguien habría practicado agujeros en la base de los pinos para introducir el veneno, un método que, según el propio regidor, evidencia premeditación y conocimiento de la técnica empleada. La hipótesis que más fuerza ha ganado en el municipio es que el ataque se habría llevado a cabo para despejar la línea de visión hacia el mar desde ciertos inmuebles cercanos, dado que la arbolada actuaba como pantalla natural.

En declaraciones a TV3, recogidas por la prensa, Motas ha admitido que el Ayuntamiento tiene «todas las sospechas, algunas muy claras», sobre quién podría estar detrás de este episodio, si bien ha subrayado que no puede demostrarlo y que, por tanto, no puede señalar a nadie oficialmente. «Oficiosamente no puedo dar una opinión», ha matizado, dejando entrever que en el municipio se manejan nombres o al menos perfiles de los presuntos responsables, pero que, por seguridad jurídica, el consistorio debe ceñirse a los hechos y a las pruebas disponibles.

El regidor ha remarcado que la prioridad es esclarecer lo sucedido y lanzar un mensaje de firmeza ante cualquier agresión contra el patrimonio natural de la localidad. En paralelo, el Ayuntamiento valora las posibles vías administrativas y, si procede, penales, para actuar contra quienes hayan participado en el envenenamiento de los árboles, una conducta que atenta no solo contra el medio ambiente, sino también contra el interés general de los vecinos.

El consistorio ha optado por mantener, al menos durante este verano, los troncos muertos en pie a modo de evidencia visible del daño causado, con la intención de que «la gente lo vea y quien lo ha hecho pueda sentir vergüenza», en palabras del alcalde. La decisión busca convertir la propia escena del crimen en un recordatorio de las consecuencias de anteponer el capricho particular —en este caso, unas mejores vistas— al bien común y al cuidado del entorno.

Pasado el periodo estival, el Ayuntamiento se plantea replantar la zona con nuevos ejemplares, devolviendo así a la calle la vegetación perdida y frustrando, si la hipótesis se confirma, el objetivo de quienes habrían envenenado los pinos. De este modo, la corporación local pretende dejar claro que ningún vecino logrará beneficios urbanísticos o paisajísticos a costa de destruir el arbolado municipal.

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