Santuario del Miracle, en CataluñaWikipedia

Descubriendo los tesoros barrocos de la comarca del Solsonés (Lérida)

Se trata de una comarca poco poblada, donde el relieve y el clima no han favorecido mucho el asentamiento humano, sin embargo, destaca especialmente por su extraordinario patrimonio barroco

La comarca del Solsonés, situada en la provincia de Lérida y formando parte del Prepirineo en su zona norte, está compuesta por 17 municipios. Cuatro de ellos superan los 100 km² de superficie, pero curiosamente, los municipios más pequeños, Sant Llorenç de Morunys y Solsona, son los que tienen mayor población. Aproximadamente un 19% del territorio está dedicado a tierras de cultivo, mientras que el resto lo ocupan bosques, pastos y numerosos espacios rocosos o baldíos.

Se trata de una comarca poco poblada, donde el relieve y el clima no han favorecido mucho el asentamiento humano. Tradicionalmente, su base económica ha sido la agricultura de secano, con cultivos de cereales, forrajes y patatas. Sin embargo, el Solsonés destaca especialmente por su extraordinario patrimonio barroco.

Santuario del Miracle: joya del barroco catalán

En el altar mayor de la iglesia del Santuario del Miracle se encuentra uno de los retablos barrocos más importantes, no solo de la comarca, sino de toda Cataluña. Mide 23 metros de altura por 12 de ancho y está compuesto por tres cuerpos superpuestos. Fue obra del escultor y arquitecto Carlos Morató Brugaroles (1721-1780), uno de los máximos exponentes del barroco catalán y miembro de una saga familiar dedicada durante dos siglos a la creación artística.

Este retablo está presidido por la imagen de la Virgen, que representa su aparición sosteniendo una cruz con la mano y mirando hacia dos pastores, Jaime y Celedonio, uno arrodillado y el otro huyendo asustado. Completan la composición grandes estatuas de santos como San Esteban, San Ramón Nonato, San José, San Juan Bautista, San Pedro y San Tomás.

Iglesia de Sant Jaume de Riner: románico con corazón barroco

Aunque el edificio es románico, su interior alberga un majestuoso retablo barroco del siglo XVII, dividido en dos cuerpos sobre un pedestal. En el centro, tres hornacinas en forma de concha acogen las figuras de San Isidro, Sant Pere Mártir y San Jaime, patrón del templo.

La predela, situada en la base, ilustra episodios hagiográficos, destacando la decapitación de San Jaime y el traslado de sus restos por mar, guiados por un ángel, desde Judea hasta Padrón, un motivo iconográfico poco común. En el cuerpo superior, el Calvario preside la escena, coronado por la figura del Padre Eterno, flanqueado por medallones con las cabezas de San Pedro y San Pablo.

Sant Pere de Matamargó: la «catedral de los payeses»

Situada en el municipio de Pinós, esta iglesia románica, construida alrededor de 1654, es conocida como la catedral de los payeses. Conserva importantes elementos barrocos, como el altar mayor, los confesionarios, el coro y la trona para los sermones.

El altar mayor fue obra de Josep Pujol Juhí (1734-1809), considerado el último gran escultor del barroco catalán. Entre sus obras destacan retablos en diversas localidades, y en Matamargó se encuentra el Rosario (1727-30), realizado con la colaboración de su hijo Francesc Pujol i Planes.

La iglesia cuenta con cinco altares relacionados con la familia Pujol de Folgueroles. Destaca el altar del Santo Cristo (1681), con columnas salomónicas y una mesa rococó realizada por Josep Pujol en 1790. Otros retablos, como el del Roser (1730), también son obra de esta familia, quienes dejaron un legado artístico fundamental en la comarca.

Sant Pere de Madrona: barroco y murales monumentales

En el término de Pinell, junto a los restos de un castillo, se levanta esta iglesia de origen barroco, situada un poco más abajo que el antiguo templo románico. Su interior destaca por su amplitud y monumentalidad, con una nave central flanqueada por capillas laterales.

Las paredes están decoradas con pinturas murales que imitan recubrimientos de mármol en los muros superiores, entre los balcones que hacen de tribuna. Allí se representan los doce apóstoles y, tras la trona, un misterioso jeroglífico de significado desconocido.

Iglesia de Sant Llorenç de Morunys: superviviente del conflicto

Hasta 1936, esta iglesia albergaba numerosos retablos, la mayoría destruidos durante la Guerra Civil. Se conserva parcialmente el altar mayor y la capilla de la Virgen dels Colls, decorada por Josep Pujol Juhí entre 1773 y 1784.

La decoración barroca llena toda la capilla, dedicada a la Virgen, y destaca por sus tres grandes temáticas marianas esculpidas: la Salve, el Magníficat y las Letanías, una obra excepcional que representa la última gran creación del barroco catalán. Además, la iglesia conserva otros altares barrocos y dos retablos góticos de interés.

Más joyas barrocas en el Solsonés

El barroco está también presente en otros lugares emblemáticos de la comarca, como la Catedral de Solsona, San Pere Màrtir de Peracamps, Sant Ponç de Prades de la Molsona, Sant Andreu de Clarà o el Santuario de Massarúbies, conformando un rico patrimonio que merece ser descubierto.