Murales en la biblioteca más pequeña de Cataluña, en L’Argentera, Tarragona, pintado por el ilustrador Joan TuruCaptura de pantalla del instagram de Joan Turu

Este es el pueblo más pequeño de Cataluña con una biblioteca pública: «Es un motivo de orgullo»

La localidad tarraconense de L’Argentera inaugura «El Col·lègit», un espacio cultural que refuerza la vida comunitaria y el compromiso con la educación

L’Argentera, un pequeño municipio del Baix Camp, Tarragona que apenas supera el centenar de habitantes, se ha convertido en el pueblo más pequeño de Cataluña con una biblioteca pública integrada en la red del sistema bibliotecario. Según informa 324, el nuevo espacio, que lleva por nombre El Col·lègit (el colegio), se ha inaugurado en el edificio donde antes funcionaba la escuela del pueblo.

La apertura, celebrada con una jornada de puertas abiertas el pasado fin de semana, ha despertado gran entusiasmo entre los vecinos. Olga Torroja, encargada del centro, confesaba entre risas que «esto es una locura», atendiendo a los primeros usuarios, entre ellos Maria, la vecina más longeva del pueblo, de 94 años, y el pequeño Lucas, de apenas un mes.

La alcaldesa, Mònica Crusat, subrayó que la biblioteca constituye «un motivo de orgullo que reafirma el compromiso del municipio con la cultura, la educación y la cohesión social». Destacó además que este nuevo espacio «permite encontrar un punto de encuentro cultural diferente del casal, donde la gente suele ir a tomar algo o jugar a cartas».

Los habitantes de L’Argentera no son los únicos que celebran la inauguración. Vecinos de Duesaigües, el municipio cercano, ya han mostrado interés por acudir al nuevo centro, puesto que hasta ahora debían desplazarse hasta Reus para acceder a los servicios de préstamo.

El Col·lègit abrirá sus puertas cinco días por semana, con horarios de mañana los lunes, miércoles y viernes, y por la tarde los martes y jueves. Además de los primeros volúmenes que comienzan a llenar los estantes, los visitantes pueden disfrutar de ilustraciones del artista Joan Turu, que embellecen las paredes del recinto y refuerzan su carácter acogedor.

Con esta iniciativa, L’Argentera demuestra que la vida cultural no depende del tamaño del municipio, sino del compromiso de sus vecinos con la convivencia y el amor por la lectura.