cartel contra excrementos de perro

Tarragona pondrá en marcha un censo genético de perros para controlar los excrementos en la calle

El Ayuntamiento de Tarragona pondrá en marcha un censo genético obligatorio de perros para poder sancionar a los dueños que no recojan los excrementos en la vía pública

La medida, aprobada por el consistorio tarraconense, obligará a todos los propietarios de perros del municipio a registrar genéticamente a sus mascotas, de modo que cualquier excremento abandonado en la calle pueda vincularse al animal y, por tanto, a su dueño, según ha explicado el Diari de Tarragona. El Ayuntamiento defenderá esta iniciativa como una herramienta de convivencia y responsabilidad compartida, con el objetivo de acabar con una de las principales quejas vecinales relacionadas con el espacio público.

Cómo funcionará el censo genético

El registro se realizará mediante una prueba de ADN, que se tomará de forma sencilla a través de la saliva del animal en cualquier clínica veterinaria autorizada. Estas clínicas enviarán las muestras a la empresa encargada del análisis, que incorporará directamente los datos al registro municipal y activará el alta del perro en el censo genético.

Una vez completado el proceso, el propietario recibirá una chapa identificativa con un código QR para colocar en el collar del animal, desde la que se podrá consultar el nombre del perro y un teléfono de contacto. Este sistema facilitará no solo la identificación en caso de excrementos en la calle, sino también la localización del dueño en supuestos de pérdida del animal.

Plazos, costes y sanciones

Los dueños disponen de un plazo de seis meses para realizar el registro genético de sus perros, acompañado de una campaña informativa municipal que se prolongará hasta agosto para explicar el funcionamiento del sistema. El coste de la prueba variará en función de la fecha: hasta el 15 de abril será de 35 euros, entre abril y el 15 de junio ascenderá a 40 euros y, a partir del 15 de agosto, será de 45 euros, con el fin de incentivar que los propietarios se adelanten en el trámite, tal como adelanta Diari de Tarragona.

A partir de septiembre comenzará el régimen sancionador: la multa por no registrar al perro se fijará en 1.500 euros, mientras que no recoger los excrementos o no llevar el chip identificativo conllevará sanciones de 300 euros. El Ayuntamiento subraya que el objetivo declarado no es recaudatorio, sino disuasorio, para corregir conductas incívicas que afectan a la limpieza urbana y al uso responsable del espacio común.

Control del incivismo y mapas de zonas conflictivas

Desde septiembre, la empresa responsable del censo realizará batidas de muestreo en la vía pública para recoger restos de excrementos y elaborar mapas de las zonas donde se concentran más heces y donde hay más perros sin registrar. Este análisis permitirá al consistorio focalizar la vigilancia y las campañas de concienciación en los barrios más afectados, así como reforzar la presencia de inspectores y servicios de limpieza allí donde el problema sea más persistente.

Tarragona se convierte así en la primera gran ciudad de Cataluña en implantar este modelo de control mediante ADN canino, una fórmula que ya se aplica desde hace años en municipios como Málaga o Alcalá de Henares y que, según la empresa especializada, ha demostrado ser un sistema disuasorio eficaz frente al incivismo. Cada vez más ayuntamientos en España estudian ordenanzas de este tipo, en la línea de reforzar la responsabilidad de los propietarios y garantizar una vía pública más limpia y habitable para el conjunto de los vecinos.