Parte del 'botín' que acumulaba el arqueólogo investigadoGuardia Urbana de Tarragona

Sucesos

Un arqueólogo catalán se llevó a casa cientos de piezas de las excavaciones en las que participaba

Se han recuperado varias piezas de la época romana –como fragmentos de un templo– y también un millar de monedas del siglo XIX

La Guardia Urbana de Tarragona (GUT) ha recuperado varios centenares de piezas sustraídas ilegalmente de decenas de prospecciones arqueológicas. Según informaron este lunes, estaban en posesión de un arqueólogo ya jubilado, afincado en Torredembarra (Tarragona), que se ha pasado 30 años llevándose a casa elementos encontrados en las prospecciones arqueológicas en las que participaba.

La investigación, junto a los Mossos d’Esquadra y la Fiscalía de Tarragona, ha permitido recuperar varias piezas de la época romana –como fragmentos de un templo– y también un millar de monedas del siglo XIX, de la Guerra del Francés, acuñadas en Tarragona. Según informó el cabo de la Unidad de Investigación Básica de la GUT David Font, el investigado trabajó en unas 400 excavaciones, pero solamente declaró los hallazgos de 289 de ellas: en las 111 restantes, se llevó lo que encontró a su casa.

Entre las piezas más destacadas se encuentran un fragmento de una estela funeraria, un capitel atribuido al Fórum Provincial de Tarraco, una inscripción epigráfica en mármol o unos fragmentos de cerámica de la fachada de Ca l’Agapito, el antiguo convento dedicado a Santo Domingo de Tarragona. Todo el material incautado se catalogará y estudiará, y luego se devolverá al Museo de Historia de Tarragona.

Font señala que el hombre no tenía intención de venderlas ni de hacer negocio en el mercado negro. Los investigadores sospechan que el patrimonio no llegó a catalogarse, tal y como establece la normativa, y apuntan que en algunos casos se han acreditado daños o desaparición de fragmentos.

El investigado, que poseía una empresa de excavaciones arqueológicas, guardaba buena parte de las piezas en más de 200 cajas en el patio de su casa, e inclusó exhibía algunas en un bar de su propiedad, en Torredembarra. Fue precisamente esto último lo que permitió a la GUT tirar del hilo, después de empezar a investigar en noviembre de 2025 por la denuncia de un particular.