La réplica del tornavoz

La réplica del tornavozAgencia Flama

La URV recupera en 3D el tornavoz de Gaudí que la Catedral de Mallorca perdió en 1970

Un equipo de arquitectos reconstruye con fotografías de época y los bocetos de Le Corbusier la pieza que el genio de Reus diseñó para proyectar la voz del predicador desde el púlpito mayor del templO

Según ha publicado la agencia católica Flama, un equipo de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha conseguido reconstruir digitalmente el tornavoz que Antoni Gaudí concibió para el púlpito mayor de la Catedral de Mallorca, una pieza destruida en noviembre de 1970 a pesar de contar con la protección de Monumento Histórico. El proyecto, dirigido por el arquitecto Albert Samper junto a Blas Herrera y David Moreno, ha devuelto a la vida —en forma de maqueta— un elemento que unía geometría, arquitectura y acústica al servicio de la palabra desde el altar.

El tornavoz era la estructura situada sobre el púlpito, el lugar elevado desde donde el sacerdote pronunciaba antiguamente el sermón. En una época sin micrófonos ni altavoces, la propia arquitectura debía ayudar a que la voz llegara a los fieles. Gaudí resolvió esta necesidad con tres superficies de trazado parabólico que, lejos de ser un simple adorno, respondían a un cálculo geométrico preciso para mejorar la resonancia del orador, que además predicaba de espaldas al público.

La pieza formaba parte de la reforma que Gaudí emprendió en la catedral mallorquina por encargo del obispo Pere Joan Campins en 1901, una intervención que incluyó también el traslado del coro a la Capilla Real y otras actuaciones ligadas al sonido del templo, como una caja de resonancia bajo el ábside cuya mejora acústica nunca llegó a medirse. Samper vincula esta sensibilidad con otras obras del arquitecto, como la cúpula elipsoidal del Palacio Güell, que comparte propiedades acústicas similares. En aquella reforma mallorquina, además, Gaudí contó con la colaboración de Joan Rubió y Josep Maria Jujol, a quienes —según reconoce el propio investigador— confió parte de la ejecución material, «quizá más de lo que el propio Gaudí habría deseado».

Una pieza perdida sin planos originales

La obra desapareció físicamente en 1970, cuando fue retirada al considerarse superada por los sistemas de amplificación modernos, pese a su valor patrimonial reconocido. Sin planos originales que documentaran su forma exacta, los investigadores debieron apoyarse en fotografías históricas y en los bocetos que el propio Le Corbusier realizó durante una visita a Mallorca en 1932, cuando dibujó los dos tornavoces del templo, uno de ellos —de trazado poliédrico— ajeno a la mano de Gaudí.

A partir de un análisis de diez fotografías antiguas, el equipo calculó el punto exacto desde el que había sido tomada cada imagen y seleccionó finalmente cinco especialmente útiles para identificar las curvas de la pieza. Con ese material generaron distintos modelos tridimensionales hasta dar con la forma parabólica que mejor se ajustaba a los datos disponibles, logrando así reconstruir las tres superficies originales y estudiar su comportamiento acústico.

Un homenaje sin pretensión reconstructiva

«La geometría permitía a Gaudí trabajar de forma transversal entre la acústica y la arquitectura», resume Samper a Agencia Flama, quien defiende que el hallazgo revela una faceta menos conocida del arquitecto: la de diseñador de objetos litúrgicos, no solo de edificios. En un gesto simbólico, el equipo incorporó a la maqueta una pequeña figura del propio Gaudí.

Los investigadores insisten, no obstante, en que el objetivo no es devolver la pieza a la catedral a tamaño real, sino poner en valor lo que aún se conserva del legado gaudiniano. La maqueta, de vocación didáctica, permite así explicar a los visitantes qué hubo en aquel espacio del templo sin confundir la reproducción con la obra original, recuperando la memoria de una intervención que puso el ingenio de Gaudí al servicio de la liturgia y de la voz que anuncia la fe.

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