La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, en el Senado
Las múltiples crisis a la izquierda del PSOE complican aún más el plan de Morant para llegar a la Generalitat
Las posibilidades de que la líder del PSPV presida el Consell pasan por una izquierda fuerte y compacta, pero hoy día Compromís, Unidas Podemos y la filial de Esquerra atraviesan complicadas situaciones internas
Cuando un gobierno no revalida el poder en las urnas es que, en términos generales, los ciudadanos acuden a sus respectivos colegios electorales con la intención de hacerle una notable enmienda a las políticas llevadas a término hasta ese momento. Esto se dio de manera más que significativa en los últimos comicios autonómicos celebrados en España en general, con una especial relevancia en la Comunidad Valenciana, tanto por su importancia demoscópica como por la composición del Ejecutivo de entonces.
Tras sucesivas mayorías absolutas del Partido Popular, el PSV-PSOE logró en 2015 alcanzar la Generalitat, pero para ello, al igual que volvió a suceder cuatro años más tarde, Ximo Puig tuvo que echarse a los brazos de Compromís y de Unidas Podemos. Después de dos mandatos, la labor de unos y otros no fue ratificada por los vecinos, que apostaron de manera contundente por la alternativa que representaba Carlos Mazón, al tiempo que censuraron aspectos como la impregnación del catalanismo en las instituciones o un sistema educativo marcado por el adoctrinamiento y la imposición lingüística.
A tenor de las últimas encuestas en la región publicadas, el resultado de unas eventuales elecciones anticipadas en la Comunidad llevaría a un empate técnico entre el bloque de centro-derecha y el de izquierdas o, incluso, a que el primero mantuviera con relativa pero nunca asegurada calma su hegemonía en las Cortes Valencianas. A pesar de la dana, de la campaña de acoso y derribo emprendida contra Mazón y de la vertiente judicial de la tragedia, la líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, no lograría sacarle a la riada el rédito político que esperaba.
Peligro de desmovilización
La también ministra de Ciencia tendría que esperar a ver el grado de confianza que pudiera lograr Compromís. Sin embargo, ni una buena jornada de los nacionalistas le garantizaría ser la presidenta autonómica, ya que el panorama interno en los partidos a la izquierda de los socialistas no parece que se vaya a solucionar en el corto plazo y, por ende, podría desembocar en una desmovilización de ese caladero de voto, vital para las aspiraciones de la izquierda, lo que favorecería al PP y Vox.
Esto último es en el terreno de los hipotético, pero la política ficción muchas veces supera por sí misma esa frontera sin mayor esfuerzo. En concreto, tres son las crisis que preocupan, o deberían preocupar, a la exalcaldesa de Gandía y a los suyos. Cada una tiene su nivel de gravedad y sus derivadas. La última en estallar quizás sea la menos importante. Se trata de la suspensión provisional del líder de Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV y filial de la organización de Oriol Junqueras), Josep Barberá, a raíz de que éste haya sido procesado por un supuesto delito de acoso sexual contra su exsecretaria general María Pérez.
Compromís y Unidas Podemos
La presencia política y social de Esquerra en Castellón, Valencia y Alicante es meramente testimonial. De hecho, en las elecciones de 2023 tan solo obtuvo 4.430 votos, una cifra que, naturalmente, le dejó con cero escaños en las Cortes. En cambio, al PSPV sí le afectaría sobremanera el contexto orgánico que viven en la actualidad los que hasta hace menos de dos años eran sus socios de Consell. De este modo, en Compromís se ha vuelto a abrir esa herida que jamás termina de cerrarse y que consiste en la eterna pugna entre Més (el partido mayoritario y al que pertenece, entre otros, Joan Baldoví) e Iniciativa del Poble Valencià, formación de Mónica Oltra. Ambos echan sal en dicha herida, bien sea por la configuración de las listas, por designar a un senador o por la mera configuración de la coalición.
Mensajes de Carles Mulet en X sobre Joan Baldoví
El último episodio ha tenido como protagonistas a Baldoví, líder de los nacionalistas, y al que fuera representante de Compromís en la Cámara Alta durante la pasada legislatura, Carles Mulet, de Iniciativa. Sus rencillas vienen de lejos, ya que Mulet quería repetir como senador a propuesta de las Cortes, pero su jefe de filas optó por alguien de Més, como fue el expresidente del Parlamento autonómico regional Enric Morera.
Ese asunto quedó enquistado, pero ha derivado a lo personal, hasta el punto de que el senador frustrado le ha reprochado a Baldoví que nunca le dio el pésame cuando falleció su madre y que comenzara a insultarle en su propia casa delante de su familia y amigos. No contento, le ha calificado como «político infame» y «gentuza». La respuesta de Baldoví no apunta a una pronta reconciliación: «Has sido un imbécil toda la vida», le dijo. Compromís ya sabe que las disputas internas se pagan muy caro.
Finalmente, la situación en Unidas Podemos no es ni mucho menos más alentadora. Si el 28-M los comunistas se quedaron fuera del Hemiciclo regional por ni siquiera alcanzar el mínimo del 5 % de los sufragios que da acceso a tener representación en las Cortes a pesar de que su candidato era el entonces vicepresidente segundo de la Generalitat, Héctor Illueca, las expectativas no son demasiado mejores. No sé sabe cuándo se convocará a las urnas a la ciudadanía en la Comunidad, pero sí es cierto que mucho cambian las tornas o la candidatura que encabezará una desconocida María Teresa Pérez puede, incluso, empeorar los registros de 2023.