Nueva imagen del restaurante Puerta del Mar de Valencia.
Una nueva vida para el restaurante Puerta del Mar de Valencia
El local renueva la estética y la carta contará con más platos
Hay fogones que transmiten mucho más que sabores; hay barras que emanan un aroma superior; hay locales que son más que un negocio. En pleno centro de Valencia se encuentra una de esas catedrales de la gastronomía que la ciudad ha sabido dar cobijo. Ahora el restaurante Puerta del Mar ha acometido una reforma integral que se plasma en una carta renovada. Cierto es que la fama nació por los bocadillos y que el último cambio embarca al local hacia un nuevo escenario. Nueva estética, nueva carta, otros retos con aroma al Mediterráneo y la Albufera.
El local, situado en la calle Trànsits, 4, ha sido reformado por completo, aprovechando este nuevo impulso para hacer de la carta un compendio de la cocina de producto. Carnes maduradas, un acuario con langostas y una barra más pequeña serán los cambios más notables para el cliente habitual.
Comentan desde el Grupo LosGómez a El Debate que el cliente del restaurante Puerta del Mar de Valencia es muy cambiante. «Por la mañana es todo gente de aquí y por la noche son mayoría los extranjeros». El cliente turista no entiende de la tradición de degustar la paella en horario de comida, por lo que Puerta del Mar sirve también paellas por la noche. Y así lo seguirá haciendo para que cada cliente encuentre en la carta el plato que anda buscando.
Nuevo aspecto de la sala del Restaurante Puerta del Mar de Valencia.
Uno de los grandes atractivos en esta nueva etapa es la barra de coctelería, donde se despliega una cuidada selección de cócteles y destilados, complementando una bodega de tintos y una cava especializada en blancos y cavas.
La nueva imagen del restaurante es un homenaje al mar y al Mediterráneo. En el diseño predominan las tonalidades verdes, las maderas de fresno y las formas orgánicas, con semicírculos presentes en la barra, los espejos y otros elementos decorativos que evocan las olas y la fluidez marina. La barra de coctelería incorpora también detalles en latón, que aportan calidez y elegancia al espacio. Uno de los principales focos visuales al entrar por la puerta principal es una imponente escultura suspendida compuesta por casi 1.000 erizos de mar, una obra exclusiva de la artista Ana DoCavo, que captura la esencia del entorno marino valenciano.
La iluminación también juega un papel fundamental: las nuevas lámparas que visten toda la sala fusionan simbólicamente elementos de la Albufera con motivos del mar, un guiño directo al arroz, ingrediente fundamental en la cocina del restaurante.