Imagen de archivo de seis personas en un local de Valencia ajeno a esta informaciónJorge Gil / Europa Press

«Es abusivo»: rechaza un trabajo en un bar tras descubrir que haría hasta 70 horas semanales por 1.200 euros

La conversación, difundida por Soy Camarero, muestra cómo una trabajadora rechaza una oferta en hostelería por exceder ampliamente la jornada legal y no contemplar el pago de horas extra

No siempre es el empresario quien se queja de no encontrar personal. En ocasiones, es el propio trabajador quien da un paso atrás al revisar las condiciones y poner números sobre la mesa. Es lo que refleja una nueva conversación difundida por Soy Camarero, el perfil del valenciano Jesús Soriano que desde hace años visibiliza la precariedad laboral en el sector de la hostelería.

El intercambio comienza con un mensaje breve por parte del responsable de un bar, que invita a una candidata a pasarse esa misma mañana para hablar de las condiciones y valorar la posibilidad de empezar a trabajar al día siguiente. Sin embargo, la respuesta de la trabajadora llega después de haber reflexionado sobre la oferta y no deja lugar a dudas.

Hay que venir comido de casaEmpresario hostelero

«Después de pensarlo me parece un poco abusivo», arranca el mensaje. A continuación, la candidata desgrana los motivos. Según explica, el puesto implicaría solo un día libre a la semana y turnos diarios de diez horas, lo que supondría unas 60 horas semanales. A esa cifra añade las horas del fin de semana, elevando la jornada total hasta unas 70 horas.

La trabajadora también pregunta por los descansos, como la pausa para comer, y recibe una respuesta sorprendente: según el empresario, «habría que venir ya comido de casa», sin posibilidad de pausa durante la jornada. Además, recuerda que la jornada legal es de 40 horas semanales y expresa sus dudas de que las aproximadamente 30 horas adicionales se paguen como horas extra. Todo ello, añade, por un salario de 1.200 euros brutos al mes. Con esos datos, concluye que las condiciones no le parecen aceptables.

La conversación, compartida por Soy Camarero en redes sociales, ha generado numerosas reacciones entre usuarios que ven en este caso un ejemplo claro de por qué muchas ofertas de empleo en hostelería no llegan a materializarse. Para muchos, no se trata de falta de ganas de trabajar, sino de propuestas que se sitúan claramente fuera de los márgenes legales.

Otros comentarios apuntan a un problema más profundo y estructural del sector, donde jornadas excesivas, descansos mínimos y salarios ajustados siguen siendo habituales pese a los cambios normativos. En este contexto, cada vez más trabajadores optan por rechazar ofertas que consideran abusivas y hacerlo, además, de forma razonada y documentada.

La publicación vuelve a poner el foco en una realidad recurrente: mientras algunos empresarios denuncian la dificultad para encontrar personal, muchos trabajadores aseguran que el problema no está en la mano de obra, sino en las condiciones que se ofrecen. Conversaciones como esta, lejos de ser anecdóticas, reflejan una tensión persistente en la hostelería española que sigue sin resolverse.