Imagen de la pintura adquirida por el Ayuntamiento de ValenciaAyuntamiento de Valencia

Valencia compra en una subasta por 14.000 euros un cuadro que se exhibirá en Centro de Interpretación del Santo Cáliz

La pintura de Nicolás Borrás es «un magnífico y temprano ejemplo» de la temática alrededor de la reliquia que se custodia en la Catedral

El Ayuntamiento de Valencia suma a sus colecciones artísticas el cuadro 'Cristo eucarístico', obra del pintor valenciano Nicolás Borrás (Cocentaina, 1530 - Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, 1610), tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura en nombre de la administración municipal.

La pintura ha sido adquirida por un precio de remate de 14.000 euros (más comisión e impuestos) en la subasta celebrada por la casa Setdart Madrid, y se exhibirá en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, que promueve el actual gobierno municipal en la Casa del Relojero, a escasos metros de la Catedral, detalla el consistorio en un comunicado.

Gracias a este recurso, previsto en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, la obra pasará a integrarse próximamente en el patrimonio histórico- artístico de la ciudad, lo que garantizará su mantenimiento, divulgación y puesta a disposición de la ciudadanía. «La citada adquisición, fruto de la colaboración institucional entre ambas administraciones, refuerza nuestros fondos artísticos municipales y asegura la conservación pública de una obra de extraordinario valor artístico y simbólico para los valencianos», ha destacado el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno.

Hace unas semanas, el Ayuntamiento de Valencia solicitó a la Junta de Calificación, Valoración y de Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico español, dependiente del Ministerio de Cultura, el ejercicio del citado derecho de tanteo en beneficio del consistorio, en atención a la relevancia patrimonial de la obra, a la idoneidad de su adquisición y a su plena integración en el discurso expositivo del futuro centro de interpretación.

La pieza, «un magnífico y temprano ejemplo» de la temática alrededor del Santo Cáliz en la pintura valenciana, es, además, la representación pictórica sobre la reliquia más antigua de las que se conservan en las colecciones municipales.

«La incorporación del Cristo Eucarístico de Nicolás Borrás a nuestras colecciones supone fortalecer el relato completo del Renacimiento valenciano, más allá de sus grandes figuras, poniendo en valor a otros artistas igualmente fundamentales a la hora de entender su desarrollo y madurez en nuestro territorio», ha manifestado José Luis Moreno.

III Año Jubilar del Santo Cáliz

«En otro orden de cosas, la compra de la citada pieza se produce en el contexto de la celebración del III Año Jubilar del Santo Cáliz en Valencia, por lo que la adquisición de esta obra es, sin lugar a dudas, un hito cargado de simbolismo en el marco de la conmemoración del presente jubileo», ha añadido.

Tal como se recoge en el Proyecto museológico del futuro centro de interpretación, coordinado por el prestigioso historiador Miguel Navarro Sorní, "el Santo Cáliz aparece en la pintura valenciana en el segundo cuarto del siglo XVI, gracias a los pinceles de Vicente Macip y de su hijo Juan Macip (Juan de Juanes), quienes introdujeron la sagrada reliquia en muchas de sus representaciones de la Última Cena y de los Salvadores eucarísticos.

Tal sería el éxito de sus composiciones y el predicamento del que gozarían en tierras valencianas, que su producción sería ampliamente seguida por los pintores de la siguiente generación.

En la obra recientemente adquirida, un óleo sobre lienzo de 101 x 76 centímetros, Nicolás Borrás, uno de los seguidores más fieles y cualificados de Juan de Juanes, el gran pintor del Renacimiento valenciano, representa a Jesucristo en el momento de la consagración de la Eucaristía.

En concreto, la escena muestra a Cristo, de medio cuerpo, situado tras una gran mesa cubierta por un pulcro mantel blanco sobre el que descansa la reliquia del Santo Cáliz. Detrás de esta, Cristo alza su mano derecha mostrando la sagrada forma en la que se inscriben las iniciales IHS, al tiempo que lleva su mano izquierda al corazón.

De acuerdo con José María Gómez Frechina, ex conservador de pintura del Museo de Bellas Artes de Valencia, la obra, de composición equilibrada, "transmite una espiritualidad silenciosa acorde con el carácter meditativo que define buena parte de la producción artística de Nicolás Borrás.

Así, el rostro de Cristo responde al ideal de belleza serena y humanizada característico de la escuela juanesca: óvalo facial equilibrado, transición suave entre luces y sombras, y un cuidado tratamiento del cabello y la barba. La expresión recogida y la leve inclinación del cuello refuerzan el carácter meditativo y silencioso de la escena«. En otro orden de cosas, »el tratamiento de las telas, especialmente el manto rojo de amplios pliegues y el fondo verde ricamente decorado con brocados dorados, revela un notable dominio del color, del volumen y de la composición. El fondo actúa, asimismo, como un elemento de realce simbólico, aportando solemnidad sin restar protagonismo a la figura central, encarnada por Cristo.