Montaje con una tortilla de la Martinuca y María Pombo, socia de la marca
La marca de tortillas de María Pombo aterriza en Valencia y busca personal: sueldos desde 2.000 euros
Tras abrir recientemente en Sevilla, La Martinuca ocupará un enclave muy reconocible de la capital del Turia en la Plaza de Cánovas del Castillo
La tortilla de patatas, uno de los grandes iconos de la gastronomía española, se ha convertido en los últimos años en el eje de un negocio que combina tradición, estética cuidada y una potente estrategia de marca. Detrás de esa fórmula está La Martinuca, la enseña gastronómica en la que participa María Pombo y que prepara ahora su desembarco en Valencia como parte de un plan de expansión que no deja de crecer.
La llegada a la capital valenciana supone un nuevo paso para un proyecto que nació en 2021 con vocación digital y que, tras consolidarse en el reparto a domicilio, ha ido apostando por el formato físico. La marca ya había señalado Valencia como uno de sus próximos objetivos y, tras abrir recientemente en Sevilla, el salto al 'Cap i Casal' confirma el interés por reforzar su presencia en las principales ciudades del país.
El nuevo establecimiento se ubicará en un enclave muy reconocible de la ciudad, la Plaza de Cánovas del Castillo, donde durante décadas funcionó la histórica cervecería Cánovas, cerrada desde 2022. La Martinuca toma así el relevo de un local emblemático, al que dará una nueva vida adaptándolo a su concepto gastronómico. Aunque la fecha exacta de apertura todavía no se ha hecho pública, la compañía ya ha comenzado a mover su maquinaria interna y a buscar personal para el nuevo espacio, un indicio claro de que el proyecto está en marcha.
A pesar de que las cuentas oficiales de la marca no han anunciado el nuevo local directamente, a través de LinkdIn, La Martinuca anunció que está en busca de un jefe de cocina para una nueva apertura. En la ubicación de la oferta de empleo figura la ciudad de Valencia. En la oferta laboral se pueden ver todos los detalles, como que el contrato sería «indefinido y estable» y con un sueldo bruto anual de 24.000 euros. Además, ofrecen «formación y acompañamiento constante, cocina con procesos definidos y equipo estable, y un proyecto en expansión y con posibilidad real de crecimiento».
La oferta también detalla las funciones que deberá ejercer el jefe de cocina, entre las que destacan coordinar al equipo, asegurar la calidad del producto y, en definitiva, ser el «responsable de la operativa diaria de cocina». En cuanto a los requisitos, La Martinuca busca a una persona con experiencia liderando equipos y «con disponibilidad horaria completa de lunes a domingo». También, entre otros, con «conocimiento y aplicación rigurosa de normas higiénico-sanitarias y capacidad para gestionar equipo, producto y procesos con autonomía».
La historia detrás de las tortillas
La Martinuca no es únicamente una marca asociada a una influencer, aunque la figura de María Pombo ha sido clave en su proyección mediática. El negocio fue impulsado por Víctor Naranjo, cofundador y CEO, y Álvaro González como un homenaje a la receta de la abuela Martina, símbolo de una cocina casera, sencilla y reconocible. Con el tiempo se sumaron al proyecto Pablo Castellanos, pareja de Pombo, Adrián González y Natalia Coll, consolidando un equipo que ha sabido convertir un plato cotidiano en una experiencia aspiracional.
Definida por sus propios creadores como una «tortillería de especialidad», la enseña ha construido su identidad alrededor de una tortilla fina, jugosa y elaborada con aceite de oliva virgen extra, inspirada en esa tradición familiar que sitúan en los barrios madrileños de Usera y Aluche. A partir de esa base, la carta se amplía con distintas versiones del plato estrella, desde la clásica hasta opciones con cebolla confitada, trufa o chorizo, además de otros clásicos de la cocina española como croquetas, ensaladillas o bocadillos. Todo ello se completa con una selección cuidada de cervezas, vinos y café, reforzando una experiencia pensada para consumir tanto en local como a domicilio.
El crecimiento de La Martinuca ha sido constante. Actualmente cuenta con una decena de puntos de venta repartidos entre Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla y las Islas Baleares, y da empleo a más de 90 personas. La compañía cerró el ejercicio de 2024 con una facturación de 3,5 millones de euros, un resultado operativo positivo y más de 180.000 tortillas vendidas solo en Madrid y Barcelona, cifras que reflejan la solidez de un modelo que ha sabido unir producto, relato y comunidad.
La futura apertura en València se enmarca en esa estrategia de consolidación nacional y refuerza la apuesta por espacios físicos que permitan trasladar al público la filosofía de la marca. «No solo hacemos tortilla española, estamos construyendo una marca que hace de lo cotidiano algo memorable», señalan desde la empresa, una declaración de intenciones que ahora busca conquistar también al público valenciano desde uno de los enclaves más transitados de la ciudad.